Rendimiento universitario y becas

La última propuesta del Gobierno de reforma del sistema de becas universitarias ha provocado un gran debate en torno a la finalidad de estas becas en la sociedad y sus requisitos asociados. Creo que nadie está en desacuerdo con que existan una serie de requisitos académicos que obliguen a los estudiantes beneficiarios de una beca a tener un rendimiento que, por decirlo de alguna manera, reconozca el esfuerzo económico que la sociedad en conjunto hace para posibilitar estas becas. La discusión radica más bien en el nivel de estos requisitos académicos que se exigen, es decir, a qué altura se pone la barrera de acceso a las becas.

Cuenta Wert en La Razón [1] que ha visto que mucha gente no tenía ni idea de que «la beca no sólo consiste en no cobrar las tasas, sino que consiste en dar dinero al estudiante para compensarle que no se incorpore al mercado de trabajo o facilitarle que viva fuera del lugar de su residencia habitual». Pues bien, yo creo que, de la misma manera, también hay mucha gente que no tiene ni idea de que el sistema de becas actual [2] ya incluye múltiples requisitos económicos y académicos para ser beneficiario de estas becas.

En primer lugar, a pesar de que pueda llegar a parecerlo al hablar Wert de forma general de “la beca”, no es cierto que todas las becas incluyan una compensación por no incorporarse al mercado de trabajo. Esta componente, llamada “beca salario” o “ayuda compensatoria”, se reserva únicamente a los casos de familias con menos recursos; por ejemplo, familias de tres miembros (caso de hijo único, ya que se incluyen los padres) que no superen los 10.606€ de renta anual. Igualmente, existen umbrales de renta para las componentes de ayudas de transporte, de residencia o de material.

En segundo lugar, la componente de matrícula de la beca sólo cubre la primera matrícula de cada asignatura. Es decir, si suspendes una asignatura y te vuelves a matricular de ella (por ejemplo, porque es obligatoria), tienes que pagar las tasas completas. Las becas te abandonan en aquellas asignaturas donde tengas dificultades; no se te permite ni un desliz.

En relación a este tema, es importante desmentir otro de los mitos imperantes en el discurso del Gobierno, retratado en este artículo de Esperanza Aguirre [3], que dice que «sin demagogia, podemos afirmar que todos los estudiantes universitarios españoles ya tienen una beca del 75% del coste de sus estudios». Nada más lejos de la realidad. Como se puede comprobar si se lee el famoso RD 14/2012 [4], el límite de matrícula de hasta un 25% del precio total sólo se corresponde a primeras matrículas de grado y de másters habilitantes (de Arquitectura, Derecho, ingenierías y poco más). En el caso de segundas matrículas, es decir, si suspendes el examen de una asignatura una vez y quieres volver a intentarlo, este límite sube hasta un 40% del total, y hasta un 75% en el caso del tercer intento. Si hablamos de másters no habilitantes (como puede ser uno de Informática), la horquilla en primera matrícula ya llega hasta el 50%. Por tanto y con esta información sobre la mesa, podemos afirmar que esta idea de que los fondos públicos ya cubren el 75% de la matrícula de todo estudiante universitario es rotundamente falsa. Y esto sin entrar en la controversia de cómo se calcula el coste de los estudios universitarios y si en realidad los estudiantes están financiando también otros servicios de la universidad no asociados a su docencia [5].

Por otra parte y como ya se avanzaba en la introducción, también existen numerosos requisitos académicos para obtener y mantener la beca. En primer lugar, si se quiere poder acceder a todas las componentes, es necesario matricularse de 60 créditos anuales, es decir, estudiar a tiempo completo. Nada de matriculase de menos asignaturas para que te quede tiempo para trabajar.

Pero aquí viene la bomba. Para poder optar a la beca, se deben haber aprobado en el curso anterior un 90% de los créditos en el caso de Artes y Humanidades o Ciencias Sociales y Jurídicas, porcentaje que se reduce a un 80% en el caso de Ciencias y Ciencias de la Salud y un 65% para Ingenierías y Arquitectura. En el caso de los másteres, se exige una nota media mínima de un 7 o un 6,5 el año anterior, para no habilitantes y habilitantes, respectivamente. En la mayoría de los casos, si el año pasado no conseguiste aprobar un par de asignaturas, puedes decir adios a la beca.

Por otra parte, parece incoherente que, aunque al fijar estos porcentajes se asuma implícitamente que en las carreras técnicas y científicas se suspenden más asignaturas, la beca no cubra en ningún caso las segundas matrículas de asignaturas de estas carreras.

¿No son lo bastante contundentes ya estos requisitos? Pues hay más y jugosos. Uno poco conocido es que la beca sólo cubre durante un año más a la duración programada de los estudios realizados (dos en Arquitectura e ingenierías), y en este caso las cuantías recibidas se reducen a la mitad. Es decir, si los estudios de Física están programados para 5 años, el sexto año la beca se reduciría a la mitad y el séptimo no habría beca. Hay que tener en cuenta que, para muchas carreras, la media real de duración de los estudios es superior a la programada, estadística que no está contemplada suficientemente por este requisito.

Por último, pero no por ello menos importante, si un estudiante becado no aprueba el 50% de los créditos matriculados, tiene que devolver el importe íntegro de la beca, con excepción de las tasas de matrícula. Se acabó eso de matricularse de una carrera, que te vaya fatal el primer año, te cambies a algo que se te dé mejor y te vayas de rositas: ahora te irás además con una bonita deuda.

Con todo lo aquí expuesto, creo que queda más que suficientemente probado que ya existen requisitos bastante contundentes (algunos excesivamente contundentes, en mi opinión) que aseguran que el sistema de becas actual no es un agujero negro de dinero que traga sin control y nunca rinde cuentas. Cuando Wert dice [1] que «la mitad de los estudiantes que ingresan con una nota inferior al 6,5 no acaban graduándose» no debemos preocuparnos tanto por esa mitad que recibe fondos públicos y no se gradua, sino por la mitad que podría dejar de graduarse si le impedimos el acceso a las becas.

[1] http://www.larazon.es/detalle_normal/noticias/2845045/wert-si-no-me-sintiera-apoyado-por-rajoy-no

[2] http://www.boe.es/boe/dias/2012/08/14/pdfs/BOE-A-2012-10850.pdf

[3] http://esperanza.ppmadrid.es/becas/

[4] http://www.boe.es/boe/dias/2012/04/21/pdfs/BOE-A-2012-5337.pdf

[5] http://www.observatoriuniversitari.org/es/2012/05/28/cuanto-paga-el-estudiante/

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