Alguien le arrancó la mano a Adam Smith

Es innegable para cualquier persona que la economía global es un sujeto complejo, incontrolable e impredecible. Una mala bestia que no se puede domar. Muchas economías ultra-intervencionistas han pretendido, sin éxito, alcanzar cotas de producción comparables a las de las economías capitalistas siguiendo el camino del control del mercado. El mercado es incontrolable, porque depende de miles de variables que nadie es capaz de enumerar, y mucho menos de modelizar. El sistema capitalista representa en este sentido una magnífica jaula de Faraday, que se adapta por si misma a los movimientos de la bestia, manteniéndola confinada, eliminando la necesidad de la domesticación.

Sin embargo, no hay que caer en la trampa de defender ciertos agujeros del sistema que tragan productividad y felicidad y no ofrecen nada a cambio. En este artículo, me propongo echar un vistazo rápido sobre los mayores agujeros del capitalismo, deteniéndome principalmente en los problemas de base originados por cualquier sistema monetarista como el nuestro. El objetivo no es negar la efectividad del capitalismo, si no hacer una crítica realista de los inconvenientes que presenta, en oposición a los predicadores del capitalismo que depositan toda su confianza en una mano invisible que quizá nunca haya estado ahí.

La hipótesis liberal

El capitalismo auto-organizado se basa en la asunción de Adam Smith [1] y su mano invisible. El enunciado es sencillo: “si en un sistema capitalista dejamos que cada persona busque y trabaje en la dirección de su propio interés, se llegará en poco tiempo a una situación de equilibrio que maximice la producción y la felicidad global” [2]. Smith simbolizó este efecto con una “mano invisible” que hacía que las cosas fueran por donde tenían que ir.

Este efecto es, en realidad, mucho más lógico que una mano invisible que reparte riquezas. La idea es que, en un mercado de competencia perfecta (aunque la realidad no sea nunca perfecta, se asemeja bastante a este escenario), una multitud de empresas ofrecen lo mismo a la misma muestra de clientes. El cliente, buscando su propio interés, comprará siempre a la empresa que ofrezca una mejor relación calidad-precio. Es aquí donde comienza la competencia, todas las empresas intentarán maximizar su relación calidad-precio, porque si una lo hace de forma individual, el grueso de clientes dejará de consumir en el resto. Entonces, el consumidor encontrará en el mercado siempre la mejor oferta.

Por supuesto, para que esto funcione, el gobierno tiene que imponer una serie de normas que garanticen que la competencia sea tan ideal como sea posible (como, por ejemplo, las leyes antimonopolio). Además, para garantizar que las empresas no mejoran el precio de sus productos a base de exprimir a los empleados, el gobierno introduce ciertas medidas que imponen unos ciertos salarios mínimos y unos ciertos derechos. Además, los empleados descontentos producen peor, y los sindicatos ayudan a globalizar los problemas de pequeñas minorías de forma que las empresas no puedan exprimir a unos pocos cuyo descontento no influya demasiado en la producción.

Los agujeros evitables

Con sus salvedades, el sistema funciona más o menos así. Naturalmente los sindicatos no son perfectos, y a veces dejan de lado a algunos sectores para perseguir el bien mayor; algunas empresas explotan a sus trabajadores hasta donde permite la ley, y muchas veces se consigue que los trabajadores rechacen sus propios derechos tentándolos con mejores salarios o amenazándolos con no renovarles el contrato. Son cosas que, en teoría y poco a poco, podrían corregirse del sistema capitalista actual, con un poco de solidaridad y buena voluntad.

Hay otros agujeros del sistema, que son más complejos de tapar. Algunos son, a mi juicio, problemas que siempre han estado ahí, pero salen a relucir más que nunca en el contexto del nuevo estilo de vida de la sociedad actual. Representan el tema principal de este artículo. Otros son prácticamente irresolubles, son problemas históricos y tienen que ver con las grandes diferencias económicas que hay entre los países desarrollados y los países pobres. Exponer aquí las consecuencias sociales a nivel global del capitalismo es una empres impracticable. Baste decir que nuestro ritmo de consumo es excesivamente alto para el ritmo de producción global, y que las leyes salariales que intentan proteger a los empleados locales no son aplicables fuera de nuestro país. El nuevo modelo de globalización permite a una empresa local explotar a los trabajadores de otras naciones en las que la ley no ofrece el mismo tipo de protección (a veces, valga el círculo vicioso, para atraer inversores extranjeros). Si una empresa da el paso a la explotación extranjera, es capaz de producir de forma más barata que el resto, y la propia ley de Smith obliga al resto a desarrollar procesos similares en orden de igualar la relación calidad-precio. Por supuesto hay mucho más pero, como ya he dicho, voy a restringirme a lo local.

Los agujeros inevitables

El problema padre que quiero resaltar, es un problema de concepto de cualquier sistema monetarista. Un sistema monetarista representa todos sus recursos y servicios con una moneda común: el dinero. Es mucho más razonable trabajar con dinero que con un sistema basado en el trueque directo. Sin embargo, tiene un efecto secundario terrible: el nuevo valor ya no son los recursos y los servicios, si no el dinero. Es decir, que el sistema pasa de querer producir recursos a querer producir dinero. Y cuando hablamos de productividad ya no hablamos de producir dos kilos de carne con menos recursos, sino de producirlos con menos dinero. Ni siquiera es importante producir dos kilos de carne, es importante lograr un producto con el que se obtenga la mayor cantidad de dinero posible. En el panorama actual, podemos encontrar una cantidad brutal de empresas que obtienen beneficios trabajando sólo dinero. No producen bienes ni servicios, sólo intervienen en intercambios de capital, que les proporciona un nuevo capital.

Se puede entender que estas empresas generan servicios empresariales, pero veremos que los casos problemáticos son los que crean una necesidad a la empresa a la que ofrecen el servicio y que su existencia no mejora en modo alguno la calidad de vida de los ciudadanos.

La banca como industria no productora

En esta línea aparece la banca, que da oportunidades de préstamo a los negocios emergentes y a los consumidores sin dinero. En realidad, en la sociedad actual, no sería necesario tener un gran capital para desarrollar un negocio, si no fuera por que existe la posibilidad del préstamo. Vuelve a aplicarse la ley de Smith: si ciertos negocios pueden ofrecer un producto a un coste bajo porque cuentan con capital suficiente como para permitirse un período de pérdidas mientras la producción es baja, los que no cuenten con esa financiación no podrán competir en el mercado. De hecho, la tendencia de la sociedad europea actual va en esa dirección. En los países con economías más fuertes los pequeños comercios están extintos, e imperan las grandes superficies que pueden permitirse costos de producción menores. Estamos ante un fenómeno económicamente más eficiente: genera más dinero, con menos dinero. La pregunta es, ¿genera más recursos?

Es obvio que, sin proteccionismo gubernamental, las pequeñas empresas emergentes no pueden competir contra las grandes empresas ya establecidas. Sin embargo, la posibilidad del préstamo, que genera así mismo la necesidad del préstamo, no permite que pequeños empresarios levanten ideas nuevas sin una gran inversión por debajo. Esta es una necesidad creada: los comerciales y las licencias tienen precios elevados porque los empresarios pueden conseguir el dinero necesario para costearlos.

El mismo fenómeno sucede con la vivienda, un ejemplo mucho más palpable. En una economía ideal todos los ciudadanos contarían con una vivienda propia, y la única razón por la que esto no es así debería ser que la oferta de viviendas es más limitada que la demanda. Construir una casa no es tan caro como parece, podemos darnos cuenta de ello comparando la evolución de los precios en los últimos veinte años [3]. La burbuja inmobiliaria ha sido una burbuja con todas las de la ley, podemos ver el crecimiento exponencial de los precios desde el año 2000. Cuando el precio máximo que una familia estaba dispuesta a pagar por una vivienda razonable no subía de los 12 millones de pesetas, los precios se mantenían estables. La ampliación de créditos, y las hipotecas a personas que sencillamente no podían permitírselo ha originado un disparo en la oferta que ha propiciado la subida de los precios. A partir de aquí es sencillo ver que, según los precios subían, la vivienda se convertía en un objeto perfecto para inversores y especuladores. El ciclo se realimenta como cualquier burbuja económica [4] hasta que nos hemos dado de morros con la crisis.

Sin la presencia de la banca los precios de la vivienda no podrían ser tan altos, y se mantendrían a un nivel moderado en el que las familias podrían permitirse adquirir un pisito razonable sin grandes sacrificios. Si los precios subieran más allá de lo que una familia media pudiera permitirse, la demanda caería y por fuerza los precios.

La banca es el mejor ejemplo de una entidad que saca beneficios sin producir nada a cambio. Juegan con la moneda, trasladándola e invirtiéndola, pero no producen nada. Podemos generalizar todos los ejemplos anteriores si nos damos cuenta de lo que es verdaderamente un préstamo. Hay una cantidad limitada de recursos en el planeta, y que un banco preste a un empresario el equivalente en dinero a cinco vacas no significa que haya cinco vacas más en el mundo. Es tan sencillo como eso.

No estoy proponiendo el cierre de la banca. Como ya he dicho, creo que en un sistema capitalista la banca es necesaria, porque si no, no podrían aparecer nuevos capitalistas. Pero su existencia abre una brecha entre la productividad de recursos y la productividad monetaria, que desgraciadamente no se puede evitar. La banca es una necesidad y uno de los agujeros del capitalismo.

El sistema de préstamos ha inducido además al aumento del consumo del ciudadano medio, que ahora puede adquirir más bienes de los que puede permitirse con su salario. Hay que tener cuidado en este punto para no confundir conceptos. Un ciudadano que no tiene dinero para satisfacer las necesidades básicas no puede optar a un préstamo. Se le denegaría. Al que se le concede es al que tiene una nómina fija, y sí tiene suficiente, pero quiere más. El consumo elevado es bueno para la economía capitalista, produce más capital que se puede invertir para producir aún más capital. Sin embargo, no estamos obteniendo una producción neta mayor, porque el consumo de los sectores que sí tienen lo suficiente es también mayor. Consumir más de lo necesario lleva, en primer lugar, al despilfarro de los recursos: si una manzana se pone mala basta con tirarla a la basura, el coste real es despreciable. El consumidor se acomoda y prefiere comprar dos kilos de manzanas, aunque se puedan poner malas, que bajar dos veces a la compra. Los grandes productores siguen esta linea, e intentan aumentar sus ingresos de forma natural (por razones que veremos en seguida) aumentando la producción para satisfacer unas demandas que no hacen feliz a un mayor número de personas.

Estrategias destructoras y no-productoras que generan dinero

Las medidas que toman las empresas para mejorar la productividad también cambian con el sistema monetario. Si antes un campesino pretendía obtener la mejor cosecha posible con la menor cantidad de hectáreas posible, ahora el empresario intenta recortar el gasto y maximizar el consumo. En este contexto, y sin regresar a la explotación de los empleados ni pasar por las estrategias ilegales (que también las hay), las nuevas tecnologías permiten medidas que eran impensables en los tiempos de Adam Smith. El principal componente de estas nuevas estrategias es la publicidad y el marketing, de los que hablaré más adelante. Hay sin embargo medidas mucho más rastreras, como inyectarle agua a la carne para disminuir el precio/peso, que creo que merecen un poco de meditación: inyectar agua a la carne es una estrategia que permite, empleando un recurso (la máquina que produce la inyección), aumentar los beneficios empeorando la calidad del producto. Es decir, se emplea un recurso para empeorar el producto final, y encima se produce un beneficio. Hay más ejemplos de dilución del producto, busca y encontrarás.

Las estrategias de marketing también emplean recursos para aumentar los beneficios, pero en su mayor parte al menos no estropean el producto final. La industria de la publicidad es tan grande, que sostiene toda la televisión privada gratuita de nuestro país. Una industria que no produce nada. Ni bienes ni servicios. Ni siquiera préstamos ni inversiones. Incluso podría argumentarse que frena el desarrollo, al popularizar productos que no tienen por qué ser necesariamente los mejores, y dando más recursos a las empresas que tienen más capacidad para publicitarse, en vez de canalizarlos en las que son más capaces de ofrecer una buena relación calidad-precio.

El mercado frente al mercado de valores: la doble competencia

Dicen que la economía es la ciencia que intenta maximizar la felicidad en un mundo en el que los recursos son limitados [5]. Ya hemos visto un par de ejemplos de cómo el capitalismo puede volverse en ocasiones contra ese objetivo maestro. Está claro que uno de los mayores problemas es la pretensión de las grandes compañías de aumentar constantemente sus beneficios. Creo que bien vale pararse unos segundos a intentar entender la motivación de esta gente.

El mecanismo no es demasiado complejo, vuelve a operar la ley de Adam Smith. En esta ocasión los consumidores son los inversores, personas que han invertido un cierto capital en una empresa a cambio de unos ciertos beneficios. Todos sabemos que la mayor parte de estas inversiones se hacen en la bolsa, un gran mecanismo centralizado que actúa a todos los efectos como un mercado en el que se venden oportunidades de beneficio. Los accionistas buscan, siguiendo los parámetros de Adam Smith, su interés propio: invertirán en la empresa que mayores beneficios produzca. Cuando una gran empresa amenaza con producir un beneficio inferior al de otra empresa, los inversores se deshacen de su participación en la primera y reinvierten su dinero en la segunda. Es un mecanismo razonable. Como el mercado de valores funciona bajo la ley de la oferta y la demanda, los valores de las acciones que nadie quiere disminuyen hasta que su precio convence al número suficiente de inversores y se equilibra. El director de una empresa tiene que mantener contentos a los inversores si no quiere, literalmente, hundir su empresa.

Adam Smith interpreta en sus escritos que el efecto del fenómeno de la competencia sería que los dueños de las empresas, los capitalistas, disminuirían sus beneficios al mínimo para maximizar la calidad-precio y poder competir en los mercados. Ahora podemos entender bien donde falla este razonamiento. El propio beneficio es parte del producto de la empresa, y tiene que maximizarse para que ésta sobreviva. Los objetivos relacionados con el producto están supeditados al beneficio neto, y el directivo cuenta con armas cada vez más eficientes para aumentar los beneficios sin tener que aumentar la relación calidad/precio de su producto.

La dirección de la economía capitalista y el dualismo liberal-progresista

Los intereses del capitalismo han dejado de ser los mismos que los de las personas. Sin escuchar a mi ideología, espero del mundo una mayor productividad en los recursos. Espero que cada vez más personas puedan beneficiarse de una alimentación de la mayor calidad posible y puedan acceder al conocimiento de la forma más completa posible. Espero que el aire esté cada vez más limpio, vivir más tiempo con una calidad de vida mejor, que las ciudades sean más agradables, poder transportarme de un lugar a otro cada vez más rápido y más barato (en cuanto a recursos). La jaula del capitalismo actúa de otra forma, no tiene intereses, es amoral. A veces necesita retrasar la llegada de un medio de transporte más eficiente, o verter más residuos, o inyectar agua a la carne, para mantener a la bestia confinada.

No he empezado a citar si quiera la cantidad de problemas sociales que origina el sistema económico actual. Pero tengo que reconocer, tristemente, que es muy posible que no tengamos todavía el conocimiento necesario para domesticar a la bestia y que se comporte del modo que queremos que lo haga. Los sistemas comunistas han fracasado en la libertad de los individuos, posiblemente porque necesitaban un sistema global para funcionar, y no han demostrado ser más productivos respecto a los recursos. Las medidas gubernamentales disminuyen la productividad a cambio de asegurar que no se comentan demasiados atropellos al medio ambiente o a los ciudadanos. Son claras muestras de que el capitalismo es insuficiente, que funciona mal, que funciona en otra dirección a la que marchan los intereses de los ciudadanos.

Y creo que es en este punto en el que la política económica tiene que empezar a regir. Ya que, por el momento, sólo tenemos esta vieja jaula oxidada, tenemos que utilizarla de la forma que nos parezca más adecuada. Es claro que una política económica exitosa es la que encuentra el equilibrio entre la productividad y el bienestar social, que en muchos casos son incompatibles. Sin embargo, estamos en la era de la mesura, y lo estamos haciendo bastante bien. Hay quien defiende el comercio libre y hay quien defiende la intervención gubernamental absoluta. Me parece bien. Sólo les pido una cosa a estos políticos que hacen una cosa o la otra. No neguéis las imperfecciones del sistema capitalista. Aceptarlas es el primer camino a parchearlas. Y con el tiempo, cuando un nuevo genio escriba una nueva “riqueza de las naciones” proponiendo un sistema más efectivo, una correa para nuestra bestia, tendremos la mente un poco más abierta y quizá nos atrevamos a abrir la jaula.

Referencias y notas

[1] – Adam Smith fue un filósofo del siglo XVIII al que se conoce como el padre de la economía política. “La Riqueza de las Naciones” está considerado como el primer libro moderno de economía, en el que Adam Smith explica los principales mecanismos del mercado capitalista.
[2] – Aunque el lenguaje es un poco antiguo, el lector muy interesado puede hojear los cinco tomos del tratado original de Adam Smith, “La Riqueza de las Naciones”.
[3] – Un documento muy completo que compara la evolución de los precios de las viviendas con el IPC desde 1987. Para un vistazo más rápido, la evolución de los precios pueden verse en este gráfico.
[4] – No conozco mejor forma de comprender el funcionamiento de una burbuja económica que el ejemplo de los tulipanes holandeses. Se puede encontrar la anécdota entera y en este contexto en el artículo de Wikipedia.
[5] – Aunque mucha gente considerará esta definición curiosa, se puede encontrar de la mano de un experto en el libro (en apariencia poco serio, pero bastante instructivo) “Economía para Dummies”.

13 Comments

  1. Voy a tratar de cuestionar algunas de tus afirmaciones para intentar generar algo de debate.

    Dices “Como ya he dicho, creo que en un sistema capitalista la banca es necesaria, porque si no, no podrían aparecer nuevos capitalistas.” Yo creo que capitalismo y banca no tienen por qué ir ligados. En esencia, el capitalismo supone la propiedad privada de los medios de producción y la libertad de su uso por el propietario para generar beneficio. En un mundo sin banca se podrían crear nuevos capitalistas (nuevas empresas, entiendo) mediante inversiones, que no son lo mismo que un préstamo. El inversor apuesta su dinero a un proyecto sin garantías firmes de recuperarlo si el proyecto fracasa, a diferencia del empresario que pide un préstamo al banco y que, si la empresa fracasa, la ley proteje a la banca para que embargue en lo posible al empresario.

    La gracia de la banca, siempre desde mi punto de vista, es que convierte el ahorro (los depósitos de los clientes, por ejemplo los que domicilian salarios) en liquidez préstamos, de forma que se financian muchos más proyectos de los que se financiarían si sólo existiesen las inversiones, más arriesgadas. Esta gracia, que en principio estimula la economía enormemente, también es un arma de doble filo, ya que si el banco (o caja) se vuelve insolvente, el papá Estado tiene que salvarle para garantizar los depósitos de los cuidadanos, que se convirtieron en inversores sin mucho saberlo.

    Dices que “si antes un campesino pretendía obtener la mejor cosecha posible con la menor cantidad de hectáreas posible, ahora el empresario intenta recortar el gasto y maximizar el consumo”, por ejemplo, diluyendo el producto. Creo que aquí se debería aplicar la ley de oferta y demanda, dándose cuenta el cliente de que el producto más diluido es peor (o engañoso) y decantándose por los que comprueba que no son diluidos. Por ejemplo, carne más cara sin agua inyectada frente a carne inflada con agua. El problema es que el cliente/consumidor no está preparado en muchos casos para valorar lo bueno que es el producto. No digamos ya en el caso de tecnología, donde poca gente puede discernir entre componentes de baja y de alta calidad en un MP3 o un ordenador, por ejemplo. En definitiva, que creo que el problema es la incapacidad del consumidor de discernir qué producto es mejor y cuál peor, y por lo tanto el sesgo de “la mano invisible”, que se ve manipulada por la publicidad y el márketing.

    Aún así, no creo que la publicidad y el márketing estén implícitos en el capitalismo. Como tú bien me dijiste, aunque el consumidor final no sea experto en lo que compra, en teoría sí que podrían asesorarle expertos/as en las tiendas o mercados para adquirir el producto de mejor relación calidad/precio o más adecuado a sus preferencias.

    Dices que “El propio beneficio es parte del producto de la empresa, y tiene que maximizarse para que ésta sobreviva.” debido a la voracidad de los accionistas. Se podría argumentar que, para maximizar el beneficio de la empresa, ésta tendrá que ofrecer la mejor oferta a los clientes, ya que de lo contrario comprarán a otras empresas y los beneficios bajarán y los accionistas reaccionarían.

    De todas formas, sin ser ningún experto, creo que la compra-venta de acciones obedece también a otros principios, más allá de que los inversores traten de comprar las acciones de las empresas con mayores beneficios. La especulación aprovecha las fluctuaciones de en los valores de activos, por ejemplo, minutos antes y después de que salga el nuevo informe de calificación de Moody’s, o que Atenas apruebe los nuevos recortes presupuestarios. Y creo que se puede ganar más dinero aprovechando las pequeñas fluctuaciones (intra-día incluso, pregunta a Jacobo) que apostando por la empresa más fuerte.

    Por último, creo que a veces se da una importancia excesiva a la “productividad”. Puedo estar totalmente equivocado, pero me da la sensación de que hay sobre-abundancia de productos en nuestro primer mundo occidental. Los mercados acaban tirando comida porque se les pone mala, vas a la tienda y tienes 42 cámaras de fotos digitales de la misma resolución para elegir (en vez de 4 buenas de verdad y punto), compro dos barras y se me pone el pan duro en casa, creamos deportes y competiciones de alto consumo de recursos (F1, golf)… Quizá me esté sobrando al meter todos estos ejemplos en el mismo saco, pero creo que no nos faltan muchos productos y sin embargo seguimos obsesionados con producir más y más, y ese sí que se puede considerar uno de los verdaderos agujeros del capitalismo. Que la propiedad privada sobre los bienes de producción va encaminada a maximizar el beneficio, y da igual si se liquidan los recursos naturales del planeta a ritmos insostenibles o las diferencias entre clases sociales se acentúan.

    Hace poco leí un artículo en Diagonal sobre gobiernos semi-autónomos en algunas zonas de la India (http://www.diagonalperiodico.net/Diferencias-entre-Kerala-y-otros.html) donde se dice que en el estado de Kerala “con un PIB tan bajo respecto a la India, se pueden mantener índices tan altos de educación, de salud, de participación, etc”. Tendríamos que replantearnos si la productividad es un fin en sí mismo o más bien un medio a emplear racionalmente para dirigirnos hacia la sociedad del bienestar que buscamos.

    • ¡Te contesto punto por punto!

      Dices en tu comentario que tu crees “que capitalismo y banca no tienen por qué ir ligados. En esencia, el capitalismo supone la propiedad privada de los medios de producción y la libertad de su uso por el propietario para generar beneficio. En un mundo sin banca se podrían crear nuevos capitalistas (nuevas empresas, entiendo) mediante inversiones, que no son lo mismo que un préstamo”.
      Yo creo que el papel de la banca en el capitalismo (a este nivel, por supuesto) es dotar a los no-capitalistas (utilizo la definición de Marx y Smith de “capitalista”: el que posee los medios de producción) de herramientas para llegar a serlo. Si basamos el sistema en el mercado de valores (esto es, inversores) sólo los poseedores de grandes fortunas (y algún otro privilegiado como Zuckerberg) son capaces de controlar el capital en un doble sentido: 1) el inversionista elige qué y qué no respalda, imponiendo bajo su criterio la dirección del desarrollo y 2) el inversionista acumula la mayor parte de las ganancias del emprendedor, que obtiene poco o nada por su idea (piensa en un mercado de competición de emprendedores, al final se conformarían con lo que les dieran).
      El mismo fenómeno se repite a menor escala con el tema de las hipotecas. Incluso en el mejor de los casos que vaticinábamos, que se impusiera una ley que sólo permitiera compar pisos por el mecanismo del alquiler con derecho a compra, la mayor parte de los propietarios preferirían alquilar sus casas sin ese derecho a compra antes que venderlas. Por otra parte, ninguna familia sería capaz de ahorrar dinero suficiente para pagar una casa (incluso con la bajada de precios que conllevaría la medida, la construcción de una casa es una empresa cara) al mismo tiempo que paga el alquiler, lo que llevaría a que los grandes propietarios mantuvieran su hegemonía sobre el mercado.
      Por esas razones sigo pensando que un capitalismo sin banca, aunque posible, desaceleraría el desarrollo económico y social de cualquier sociedad, manteniendo los recursos y el dinero en manos muy próximas a las que impongan las condiciones iniciales.

      Dices en tus comentarios que no crees “que la publicidad y el márketing estén implícitos en el capitalismo”. Yo tampoco lo creo. Son un mero ejemplo, al igual que la dilución de productos, del agujero que destaco del capitalismo: la aparición de una industria que no sólo no crea nada, si no que además puede incluso a llegar a empeorar el producto, obteniendo beneficios. Por supuesto se podrían crear leyes que impidieran la dilución de productos, o incluso las herramientas de márketing, sin abandonar el sistema capitalista. Pero seguirían apareciendo industrias similares (como la industria especulativa que tú mismo citas) que obtuvieran beneficios de no producir nada.

      También dices en cierto punto que “para maximizar el beneficio de la empresa, ésta tendrá que ofrecer la mejor oferta a los clientes”. Aunque es, por supuesto, cierto lo que dices, el problema está en que hay una competencia entre los dos mercados, y desgraciadamente es el segundo el que queda supeditado al primero. La tesis principal de Adam Smith es que los capitalistas tendrían que minimizar los beneficios para poder ofrecer la mejor oferta. Sin embargo, con el mercado de valores, minizar los beneficios acaba en una fuga de inversores. Por tanto, hay que maximizar beneficios, intentando conservar, en medida de lo posible, la oferta a los clientes. Una consecuencia visible es la estrategia de las compañías de telefonía, que en lugar de mejorar sus servicios para conservar clientes intentan adquirir cada día al menos tantos como pierden. La diferencia básica con el capitalista único es que este se conforma con unos beneficios finitos, mientras que la bolsa empuja a la competencia, aumentando cada vez más el dinero que va a parar a los bolsillos de los accionistas. El cliente tiene pues que conformarse con unos servicios finitos, en lugar de jugar en la batalla de competencias que había vaticinado Adam Smith.
      Ahora bien, este es el funcionamiento de la bolsa de valores de bajo riesgo, donde los accionistas eligen con tiempo y despacito hacia dónde quieren dirigir su inversión. Es un mercado amplio en el que se juega mucho. Eso no quita que también exista el mercado especulativo, que suele jugar con valores inestables y que por supuesto da mucho más dinero (aunque también se lo lleva). Mi opinión es que son dos ligas distintas, y prueba de ello es que hay inversionistas de riesgo e inversionistas moderados y un montón de empresas que se dedican a evaluar los riesgos de cada valor. Creo que estamos demasiado acostumbrados a ver películas de brokers que están atentos al valor de cada acción en cada segundo. Es la parte más espectacular y divertida de la bolsa, y por ello es de la que más se habla. Eso no significa que sea la más común.

      Dices en último lugar que “a veces se da una importancia excesiva a la productividad”. Bueno, es que este es un artículo de economía, no de polìtica. La economía intenta maximizar los recursos producidos para que todo el mundo pueda obtener lo máximo posible. Las discusiones sobre si es mejor frenar la productividad para mejorar las condiciones sociales de un estado o no son ajenas a la economía, que es totalmente amoral. Yo creo que todo el munto tiene claro tu observación final: “la productividad es […] un medio a emplear racionalmente para dirigirnos hacia la sociedad del bienestar que buscamos”. Cuando hablamos de encontrar un sistema económico más eficaz hablamos de intentar alimentar lo mejor posible a todo el mundo, respetando al máximo los recursos naturales y obteniendo el mayor número de lujos (como el golf) que sea posible obtener. Luego el sistema sociopolítico es el que se encarga de distribuir esos recursos obedeciendo a la moral de las personas que lo controlan.
      Yo intento poner en tela de juicio la productividad del capitalismo e intento dislumbrar los entresijos de interferencia que hace con el sistema sociopolítico que lo acompaña. Pero no es más que ciencia económica.
      Dice tu artículo que “en los manuales clásicos se decía que primero era el crecimiento económico y luego venía el desarrollo social”. Yo no estoy de acuerdo. Pero no tiene nada que ver con la economía. Lo que es innegable es que a mayor eficiencia productiva mejor, y luego ya si quieres discutimos sobre cuándo aplicarla y cuántos recursos naturales dedicamos a la producción, pero ese es otro tema.

  2. Javi

    Hola, voy a contestar a este post, porque realmente discrepo prácticamente de todo lo dicho tanto de forma global como punto a punto. Realmente voy a intentar hacerme entender, aunque, dado que voy a contestar por orden según has escrito, a veces es posible que incluya o excluya una postura sobre lo abarcado globalmente por tu publicación y puede llegar a resultar confuso. Espero que no…

    – Párrafo introductorio –

    Para empezar, comienzas haciendo una metáfora llamando jaula al capitalismo y a la economía global bestia. También haces alusión a las economías ultraintervencionistas frente a los sistemas capitalistas.

    No estoy en absoluto de acuerdo con tu metáfora. La economía global no es una bestia, sino un sistema físico con ciertos grados de libertad. Los sistemas económicos son un conjunto de normas que eliminan grados de libertad en la economía. El capitalismo es un sistema que tiende a minimizar esas normas y a maximizar los grados de libertad de la economía. Es decir, no tiende a contener, sino todo lo contrario (aquí me refiero a economía no distinguiendo de “circulación de capital”, pero la economía también es el individuo que aporta su fuerza de trabajo y que, bajo el sistema actual, no se permite su libre circulación). Tampoco me gusta la connotación de perversa y temible (“bestia indomable”) que le concedes a la economía global para después utilizar la connotación de salvador (“magnífica jaula de Faraday, que se adapta por si misma a los movimientos de la bestia, manteniéndola confinada, eliminando la necesidad de la domesticación”) con el capitalismo. Considero que durante gran parte del artículo, defines el capitalismo y la economía de una manera casi religiosa. Encontrarás la justificación de esto que digo más adelante en otros casos que he encontrado y analizaré en cada momento.

    Para acabar con esta parte, quiero decir que estoy en contra del argumento: “Muchas economías ultra-intervencionistas han pretendido, sin éxito, alcanzar cotas de producción comparables a las de las economías capitalistas siguiendo el camino del control del mercado.” Creo que es el típico argumento que se utiliza desde el ombliguismo de occidente. Te voy a poner dos contraejemplos sobre economías ultraintervencionistas que llevaron a dos países arruinados a la cabeza del mundo: La Alemania Nazi y la URSS. La primera, pasó de la ruina de la posguerra de los años 20 a potencia mundial (a pesar de la crisis del 29) en 5 años. La URSS en dos décadas, salió de la Edad Media y se convirtió en una potencia mundial. Con esto no justifico ni defiendo las dictaduras, me ciño a citar contraejemplos. En cuanto al sistema capitalista, ejemplos de países que están en la ruina por aplicar las recetas liberales al pie de la letra, son la práctica totalidad de países latinoamericanos, asiáticos y, sobre todo, subsaharianos (por poner un buen contraejemplo, Sudán). También habría que dejar claro que la mayoría de países no viven en los extremos y que, por tanto, hablar de ultraintervencionismo se ajusta poco a la realidad.

    – Hipótesis Liberal –

    En el segundo párrafo hablas de cómo la competencia optimiza el sistema capitalista. Luego en el tercero hablas de la evidente necesidad de regulación gubernamental. Bien, creo que podemos llegar a estar de acuerdo en cierta medida, salvo que obvias algo evidente: no sirven de nada leyes que no pueden hacerse cumplir. Si los poderes públicos no tienen el poder suficiente para imponer esas regulaciones y esas normas a las empresas, éstas podrán incumplirlas o “presionar” (chantajear o sobornar) para derogarlas. Los grandísimos capitales son ingobernables por estados que no son lo suficientemente poderosos. Los EEUU han podido imponer sanciones a BP porque son poderosos. En muchos países, las multinacionales imponen sus condiciones sin despeinarse.

    Por tanto, el capitalismo (no confundir con “sistema financiero”), que consiste en producir, acumular y reinvertir capital en pos de más capital, puede funcionar a nivel de PYMES, pero a mayor nivel, entramos en “otra cosa”, en la que los estados no imponen las normas sino al revés. Ya ha habido ejemplos en la historia como la Compañía de las Indias Orientales. Aunque se trataba de un monopolio, hoy de facto existen monopolios en forma de oligopolios, pero que dan el mismo problema. Por tanto, la libre competencia se pervierte en dos frentes al existir megaempresas: por un lado pueden “hacer trampa” ya que, o bien la trampa les sale barata (cosa que a pequeñas empresas no) o bien ni siquiera son castigadas (cuando se trata de nacionalizar, en casos flagrantes, nadie se atreve); por otro lado parten con la ventaja de ser grandes, frente a la nueva competencia que no puede competir aunque ofrezca un producto mejor (en las empresas de internet esta tendencia se ha torcido, por suerte, y la nueva competencia no tiene tanto handicap).

    Resumiendo, si se permite a las empresas tener más poder que los estados, las leyes y los gobiernos son decorativos.

    – Los agujeros evitables –

    El primer párrafo me ha producido un profundo desacuerdo. Sobre los sindicatos, no sé si hablas de forma teórica-ideal, o estamos hablando de la realidad presente. También dices que “muchas veces se consigue que los trabajadores rechacen sus propios derechos tentándolos con mejores salarios o amenazándolos con no renovarles el contrato.” Por definición los derechos son irrenunciables, por tanto, renunciar a los derechos es, como mínimo, ilegítimo y, por tanto, debería ser ilegal y caro.

    Cierras el párrafo con “Son cosas que, en teoría y poco a poco, podrían corregirse del sistema capitalista actual, con un poco de solidaridad y buena voluntad.” A ver, esto último me parece de una ingenuidad asombrosa. La historia de los derechos sociales es la de un continuo tira y afloja, de guerras ganadas y guerras perdidas. Si tenemos derechos es porque mucha gente ha derramado su sangre o ha pasado años a la sombra para que los tuviéramos. Los poseedores del capital, de las tierras o de las industrias y fábricas NUNCA han cedido nada sin que haya habido gente que haya peleado por conseguirlo. Esperar “solidaridad y buena voluntad” de los grandes intereses privados es como esperar a los Reyes Magos.

    Precisamente, el problema actual es que, con la obsesión por la mal llamada “paz social”, los sindicatos grandes llevan 20 años cediendo terreno a los grandes capitales. Cada vez se recorta más y más la protección legal sobre el trabajador (ojo, no quiero usar aquí la palabra “derechos”). Y, ahora, con la crisis, y con la propaganda que han hecho al respecto, al final nos han convencido de que tenemos que “renunciar a derechos” por el bien común, cuando la realidad es que (y lo han reconocido abiertamente) la crisis es una de las mayores oportunidades de negocio que se han encontrado, no por una idea innovadora sino por la incapacidad de la sociedad para defenderse de grandes ataques sobre sus derechos.

    En cuanto al segundo párrafo: “Otros son prácticamente irresolubles, son problemas históricos y tienen que ver con las grandes diferencias económicas que hay entre los países desarrollados y los países pobres.” A ver, las diferencias económicas que existen entre países desarrollados y subdesarrollados son, en gran medida, fruto de tratados de libre comercio de ex-colonias con sus colonizadores (firmados por gobernantes a sueldo de las potencias interesadas), donde los últimos no juegan al libre mercado, sino que aplican medidas proteccionistas que a la vez prohíben a los primeros. Esto, junto al expolio de recursos (expolio no es importación) por parte de los países ricos, las guerras de desestabilización que provocan al menor atisbo de autodeterminación y de gestión de sus propios recursos los han hundido en la miseria. Las guerras y los asesinatos por los recursos también son Economía.

    “Exponer aquí las consecuencias sociales a nivel global del capitalismo es una empres impracticable.” Pero es necesario. El capitalismo no ha erradicado la pobreza, la ha aumentado, aunque concentrándola en otros países. Sin embargo, dado que el capital tiende a concentrarse cada vez en menos manos, las clases medias de occidente no pueden durar para siempre (el ataque actual al estado del bienestar de los PIGS es el primer paso del fin de la clase media en Europa, si no se remedia.)

    “Baste decir que nuestro ritmo de consumo es excesivamente alto para el ritmo de producción global, y que las leyes salariales que intentan proteger a los empleados locales no son aplicables fuera de nuestro país. […].” No cito todo, pero comentaré hasta el final de dicho párrafo. Discrepo: el ritmo de producción es excesivamente alto para el nivel de consumo. Existe un derroche de recursos extremadamente alto. Y te doy la razón, hace falta un gobierno global que regule y que haga cumplir las regulaciones. Actualmente las leyes internacionales solo sirven para que los que tienen poder para saltárselas tengan ventaja sobre los que no.

    – Los agujeros inevitables –

    Lo primero, decir que el autopatrón del dinero es del SXX y el capitalismo es mucho más viejo (y el dinero aún más). Sin embargo, si existiera una moneda única en el mundo, con un patrón físico y un gobierno mundial que velara por los derechos globales, no pasaría lo que pasa ahora. Existen organismos mundiales (FMI y BM) controlados de facto por una sola potencia (EEUU) y, para más INRI, la moneda internacional es el dólar, moneda de dicha potencia. Todo lo que es injusto para unos, es una ventaja para otros, y los que tienen esa ventaja no quieren dejarla ir.

    “En el panorama actual, podemos encontrar una cantidad brutal de empresas que obtienen beneficios trabajando sólo dinero. No producen bienes ni servicios, sólo intervienen en intercambios de capital, que les proporciona un nuevo capital.” Exacto.

    – La banca como industria no productora –

    Lo primero que hablas es de los préstamos. Bien, se puede entender el préstamo como un negocio o como un servicio público. Un negocio busca beneficios. Puesto que el negocio de la banca es sólo dinero por más dinero, y puesto que el capitalista (banquero) busca acumular cuanto más capital en sus manos mejor, se puede entender que el simple juego de los préstamos no sea suficiente. <> La burbuja inmobiliaria ha sido un negocio para los bancos y para las constructoras. Tú siempre dices que eso le pasa a la gente por pedir créditos por encima de sus posibilidades para participar de la burbuja. A parte de que, como sabes, no me gusta que se generalice por que mucha gente ha pedido créditos solo para independizarse o porque quería poner en marcha un negocio (no todo el mundo lo ha pedido por una tele de plasma y un coche o para especular en la burbuja), los bancos han concedido créditos a sabiendas de lo que iba a pasar y a sabiendas de que los concedía a gente que no podría pagarlos. Bien, incluso aunque se lo haya dado a un especulador, eso no exime de su responsabilidad al banco. El timo de la estampita es un timo que se aprovecha de la gente que ve la posibilidad de estafar al que luego resulta ser el timador. La avaricia de la víctima no exime de su responsabilidad al timador.

    Pero no me quiero ir a casos concretos. Para empezar, quiero decir que los intereses de la empresa no siempre van en la misma dirección de quienes mandan en ella. Se han podido ver millonarias recompensas para quienes han hundido algunos de las entidades financieras en 2008. Por tanto, no todo es perder el culo por conseguir inversores. Se puede conducir el Titanic a un iceberg y luego largarse en el único bote salvavidas con los bienes de todos los que iban en el barco. Es un caso en el que el interés egoísta no funciona. Es una estafa, claro, pero solo si la ley así lo dice y si los tribunales los condenan sin que ningún poder político se dedique a salvar a nadie con cargo a la hacienda pública. Que paguen los responsables. Pero eso no ocurre. (Salvo Madoff, para lavar la cara al principio).

    Me pregunto yo… ¿Qué ocurriría si existiera una banca pública, que respondiera ante los ciudadanos por sus acciones, que funcionara sin ánimo de lucro e hiciera préstamos según criterios objetivos? ¿Qué ocurriría si no dedicara el dinero a invertir en negocios especultivos en la bolsa, pero sí en dar dinero a personas para sacar proyectos adelante? ¿Para qué hace falta gente que se lucre? Lo que pasa es que está mal visto, sin más. El temible socialismo.

    “Pero su existencia abre una brecha entre la productividad de recursos y la productividad monetaria, que desgraciadamente no se puede evitar. La banca es una necesidad y uno de los agujeros del capitalismo.” Tres cosas sobre esta frase: los recursos no se producen, se utilizan para producir productos (valga la redundancia). Los recursos están ahí y son limitados. Segundo, algo que es necesario y a la vez perjudicial para un sistema, convierte al sistema en defectuoso. Tercero, dicha brecha que dices, digo yo, es la razón por la que el coste de la vida sube. Es decir, a más dinero circulando con respecto a los recursos disponibles, más deflación real del dinero. Por tanto, el coste de la vida sube. Más dinero -> menos valor del dinero -> mayores precios. Es decir, hay por ahí alguna cantidad conservada que existe haya capitalismo y sistema financiero o trueque. En un sistema no financiero, en el que no se vaya prestando dinero que no existe físicamente con intereses, los precios se mantendrían salvo oferta/demanda, supongo.

    – Estrategias destructoras y no productoras que generan dinero –

    Pues qué te voy a decir sobre esto. El problema de ser egoísta y que no te castiguen cuando te portas mal, es que cada vez se va a peor. Mencionas el agua en la carne, pero se puede hablar de muchas cosas: por supuesto, la explotación de los trabajadores, la obsolescencia programada, la venta de semillas de plantas transgénicas estériles a los agricultores, la adición de sustancias adictivas en los cigarros… Y más cosas que hay por ahí. Normalmente tienen que ver con dos cosas: la explotación sin más, fuerza de trabajo más barata, y la creación de una dependencia en el consumidor de la empresa sea como sea.

    Luego está el marketing, lo que antes era publicidad y ahora es propaganda.

    Me quedo con este diálogo de Piratas de Silicon Valley entre Steve Jobs y Bill Gates:

    Steve Jobs: “Somos mejores que vosotros. Nuestro producto es superior.”
    Bill Gates: “No lo entiendes Steve, eso no importa.”

    – El mercado frente al mercado de valores: la doble competencia –

    “Dicen que la economía es la ciencia que intenta maximizar la felicidad en un mundo en el que los recursos son limitados.” Realmente, esta frase me indigna. Es pura religión. Una ciencia estudia, observa y experimenta. Una ciencia predice. Pero no “intenta maximizar la felicidad”. Eso no es ciencia. Eso es eudemonismo. Me quedo con la definición de Wikipedia (la de la RAE es tan primitiva como ellos). http://es.wikipedia.org/wiki/Econom%C3%ADa

    “Ya hemos visto un par de ejemplos de cómo el capitalismo puede volverse en ocasiones contra ese objetivo maestro.” Vuelvo a pedir que no se confunda economía con sistema económico. A parte, no creo que el objetivo maestro de un sistema económico sea “maximizar la felicidad en un mundo de recursos limitados”. ¿Por qué? Pienso que eso es lo que nos gustaría a la mayoría, pero realmente el capitalismo no es fruto de la mente genial de Adam Smith, que escribió su obra en el seno de un ya incipiente capitalismo (en Inglaterra, claro) y se dedica más bien a analizar y proponer, más que a teorizar desde cero. El capitalismo se fue moldeando por la necesidad de las grandes fortunas de ser más grandes, por la posición de privilegio de los banqueros de la época, que durante el SXVI y XVII habían hecho una fortuna prestando a las arcas reales de toda Europa para financiar guerras y conquistas. En Inglaterra la burguesía se hizo con el poder un siglo antes que en Francia. Es decir (a qué viene todo esto), el capitalismo no se creó con un fin, sino que fue una evolución económica traída por gente ambiciosa. De hecho, la mano invisible a mí siempre me ha parecido una justificación divina a un fallo de razonamiento. Como la demostración de Descartes de que Dios existe. Mucho currarse el geniecillo engañador pero luego mete ahí un postulado que se lo saca de la chistera. Y es algo de lo que estoy profundamente convencido: el capitalismo financiero ideal parte de ciertos postulados que no son ciertos. Uno, que la gente puede ser egoísta y ambiciosa y a la vez respetar las normas y ser buena, otro, que la riqueza se redistribuye sola, otro que todo el mundo puede triunfar y salir de la miseria si así se lo propone (la estadística dice lo contrario, te puede tocar a ti o no, pero solo una minoría lo consigue, aunque nos hacen creer que es culpa del individuo el no conseguirlo, lo cierto es que el que 1000 personas no quepan en un autobús, no es culpa de los que no corren más para cogerlo, sino de que solo hay uno y no es lo suficientemente grande y, por construcción – y este es el quid de la cuestión – siempre se quedará la mayoría fuera)… Lo que me da rabia es que en economía nadie cuestiona los postulados. La gente aprende a asumir razonamientos y reglas que pueden tener sentido, pero que profundizando, están basados en postulados que no se corresponden con la realidad.

    Acciones, inversores y beneficios. “Cuando una gran empresa amenaza con producir un beneficio inferior al de otra empresa, los inversores se deshacen de su participación en la primera y reinvierten su dinero en la segunda”. Tú mismo lo has dicho, la avaricia de la gente hace que, no las pérdidas, sino el no llegar a las expectativas de beneficios, puedan matar a una empresa. Ésta es una de las razones por las que más me duele el capitalismo. La supervivencia de una empresa se produce si y solo si su crecimiento es exponencial. Y nos quedamos tan anchos. Es un sistema que consume los recursos sin permitir su renovación. Por eso se dice que el capitalismo es insostenible. Porque es absurdo.

    – La dirección de la economía capitalista y el dualismo liberal-progresista –

    Quiero empezar diciendo que el dualismo suele ser conservador-progresista (los liberales se mudaron del progresismo al conservadurismo en algún momento) y que, en un sistema turnista (ya sea bipartidista de hecho o de derecho) el sistema económico no suele estar cuestionado (es el éxito de la “democracia burguesa” como la llaman algunos que la oponen al comunismo, aunque yo prefiero oponerla a la democracia sin más: han conseguido un sistema en el que parece que hay alternancia, pero donde el régimen fundamental económico y social no se toca).

    “Los intereses del capitalismo han dejado de ser los mismos que los de las personas.” Discrepo. El capitalismo no tiene intereses. Los capitalistas (ostentadores de capital) sí. Y, si no hubiera pobres, no habría capitalistas ricos. Por tanto, nunca han coincidido. Si no estás de acuerdo, dime cuándo y dónde han coincidido. Por saberlo :P

    “La jaula del capitalismo actúa de otra forma, no tiene intereses, es amoral. A veces necesita retrasar la llegada de un medio de transporte más eficiente, o verter más residuos, o inyectar agua a la carne, para mantener a la bestia confinada.” Vuelta a la bestia. Esta frase se parece en exceso a “Tenéis que sufrir en esta vida para salvaros y gozar en la siguiente”. Pienso que el capitalismo actual ha conseguido que no tengamos la pobreza extrema a la puerta y en nuestras calles. Pero no la ha eliminado. Al contario, la ha aumentado. Pienso que se puede teorizar un sistema económico justo, pero que para quitarle el poder a los poderosos hay que armar la marimorena. Ése es el verdadero problema. No que sea difícil concebir un sistema económico decente, sino que implantarlo cuesta demasiado (una revolución a nivel mundial nada menos).

    “Los sistemas comunistas han fracasado en la libertad de los individuos, posiblemente porque necesitaban un sistema global para funcionar, y no han demostrado ser más productivos respecto a los recursos.” Los sistemas capitalistas no son más productivos, son más productores. Pero, como he dicho antes, el derroche es inmenso y acabaremos pagándolo. Por otro lado, te animo a que te leas este mini-artículo http://en.wikipedia.org/wiki/Corporate_republic sobre una posible evolución del capitalismo. De aquí quiero ir a dos cosas. La primera, que, repito, el que las empresas tengan cada vez más y más poder es peligroso. Peligroso para las libertades que nos dejan ahora y para nuestras vidas como individuos y como pobladores de este planeta. Segundo, sobre el último párrafo del primer apartado del artículo que he enlazado unas líneas más arriba. Estoy muy de acuerdo con él. Pero, además, se puede hacer un ejercicio de razonamiento inverso: al igual que los regímenes totalitarios comunistas, las empresas son entes antidemocráticos, acaudillados por un grupo de privilegiados que no dejan participar a los trabajadores en las decisiones de la empresa. Ningún trabajador de banco puede oponerse a que se invierta en armas. Ni se le pregunta. Ningún trabajador de telefónica puede opinar sobre la política de acoso telefónico de la empresa. Simplemente, son dictaduras. Sometidas, hasta donde los estados democráticos tienen poder para someterlas, a ciertas reglas del juego. Una medida anticapitalista que me parece razonablemente necesaria es la democratización (o incluso colectivización) de las empresas.

    “Es claro que una política económica exitosa es la que encuentra el equilibrio entre la productividad y el bienestar social, que en muchos casos son incompatibles. Sin embargo, estamos en la era de la mesura, y lo estamos haciendo bastante bien.” Todo lo contrario, nos están comiendo. Nuestra democracia está en cuestión porque los representantes no responden ante quienes deberían. El 15M no es un hobby, es una consecuencia de todo ello.

    “Y con el tiempo, cuando un nuevo genio escriba una nueva “riqueza de las naciones” proponiendo un sistema más efectivo, una correa para nuestra bestia, tendremos la mente un poco más abierta y quizá nos atrevamos a abrir la jaula.” -> Repito, la bestia no es la economía, son los hombres. Es la sociedad la que tiene que estar domesticada para ser justa, pero ojo, no la sociedad salvo alguien, sino todos. Desde el SXVIII muchos “genios” han escrito (Marx, Engels, Keynes o incluso Friedmann que es un ultraneoliberal…) otra cosa es que se les haga caso o cómo se les haga caso. Pero ignorarlos como si no existieran es absurdo. Puede que no esté de acuerdo con el modelo de Estado que propone Marx, pero su crítica en “El capital” es fundamental para entender el capitalismo, tanto como Adam Smith.

    En fin, he tardado la vida en escribir esto. Me voy a comer algo.

    • Bueno, contesto al comentario de Javi (hasta donde me den el ánimo y el tiempo).

      Lo primero de todo, un fallo de concepto descomunal. Creo que queda bien claro en el artículo que estoy discutiendo sobre el capitalismo de Adam Smith. Esto es, el capitalismo ideal. El propósito de mi artículo es exponer un par de fallos de concepto que se encuentran en la propia teoría económica del capitalismo, no exhibir los fallos que se pueden encontrar por mala praxis en el sujeto actual y que pueden ser corregidos a base de legislaciones. Por eso, creo que tildar de ingenuo que algunos agujeros evitables sean “cosas que, en teoría y poco a poco, podrían corregirse del sistema capitalista actual, con un poco de solidaridad y buena voluntad”, es como tachar de ingenua la teoría de Lorentz aludiendo a que nuestra tecnología no es capaz de alcanzar velocidades próxmas a la luz. Yo hablo de gatos, y tú de sistemas gastroindestinales… es un fenómeno que se repite a lo largo de tu comentario miles de veces. Pongo un par de ejemplos:

      – Cuando hablo del “nivel de producción a nivel global” tú dices que discrepas: “el ritmo de producción es excesivamente alto para el nivel de consumo”. A nivel local, sí. A nivel global, no. Yo hablo de gatos, y tú de sistemas gastroindestinales. La producción total del planeta no daría para alimentar a todas las personas del globo salvo que se mantenga un nivel de consumo similar al de Cuba. Te animo a que hables con Ana sobre el nivel de vida de Cuba.

      – Dices que “el autopatrón del dinero es del SXX y el capitalismo es mucho más viejo (y el dinero aún más)”

      – Yo hablo del sistema de préstamos general y de sus ventajas e inconvenitentes para una economía capitalista y tú me sueltas que “la burbuja inmobiliaria ha sido un negocio para los bancos y para las constructoras.” Yo hablo de gatos, tú …

      – Yo hablo de la productividad del capitalismo y tú me contestas con que “el que las empresas tengan cada vez más y más poder es peligroso”. Por supuesto tienes razón. También tienes razón cuando, en el mismo contexto dices “al igual que los regímenes totalitarios comunistas, las empresas son entes antidemocráticos […], son dictaduras”. ¡Completamente de acuerdo! Lo que pasa es que este es un artículo sobre el capitalismo ideal, el de libro. Sigo hablando de gatos.

      – Sobre mis contemplaciones sobre el dualismo liberal-progresista dices que “el dualismo suele ser conservador-progresista”: históricamente, sí. Yo hablo de otro dualismo que también existe, y una cosa no quita la otra. Y añades que “en un sistema turnista (ya sea bipartidista de hecho o de derecho) el sistema económico no suele estar cuestionado”. Bueno, es que implantar medidas liberales o intervencionistas en un sistema no implica cambiar de sistema. Por ejemplo, Obama ha implantado un sistema de seguridad social en EE.UU. hace poco. Explico mucho mejor el tema este de la dualidad en el un artículo que se llama “La Paradoja de la Nación Libre” que está en la sección de política. Creo que no estarás muy de acuerdo con muchas de las cosas que digo, pero explico mejor por qué me parece remarcable ese dualismo.

      – Cuando digo que “los intereses del capitalismo han dejado de ser los mismos que los de las personas” me dices que “el capitalismo no tiene intereses. Los capitalistas (ostentadores de capital) sí.” Yo te hablo de lo que busca la ciencia económica capitalista y tú de lo que buscan los grandes empresarios. ¡Por supuesto que no tienen los mismos intereses que los obreros! Eso es obvio. Pero estamos, una vez más, hablando otro idioma.

      Y sobre este último ejemplo tengo que profundizar un poco más. Criticas la deficinión de “economía” de Sean M. Flynn (“la economía es la ciencia que intenta maximizar la felicidad en un mundo en el que los recursos son limitados”) de forma contundente: ”Realmente, esta frase me indigna. Es pura religión. Una ciencia estudia, observa y experimenta. Una ciencia predice. Pero no “intenta maximizar la felicidad”. Eso no es ciencia. Eso es eudemonismo”. Te expongo la de la RAE (entrada (3) sobre las ciencias económicas): “Ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de bienes escasos.” Entiendo que hay una diferencia entre maximizar la felicidad y las necesidades materiales… ¿pero de verdad es tan grande como para que te llegue a indignar? … Creo que tu indignación tiene más que ver con lo que dices más abajo: “el capitalismo no es fruto de la mente genial de Adam Smith, que escribió su obra en el seno de un ya incipiente capitalismo (en Inglaterra, claro) y se dedica más bien a analizar y proponer, más que a teorizar desde cero”. La economía es la ciencia que modela ese sistema que se va construyendo poco a poco por las necesidades históricas y propone mejoras y estrategias para mejorar la eficiencia de la producción. Personalmente hago esa lectura de la definición de la RAE, que también abarca la creación de nuevos sistemas económicos que implantar tras una revolución. No veo el problema, ni la interferencia con que “el capitalismo se fue(ra) moldeando por la necesidad de las grandes fortunas de ser más grandes”. Sea o no cierto eso, no quita que la economía siga buscando la forma de mejorar el sistema para todos.

      En esa misma línea hay un montón de críticas que sólo se sostienen bajo matices sintácticos. Te discuto un par de ellas:

      – Dices hablando de los sindicatos que “por definición los derechos son irrenunciables, por tanto, renunciar a los derechos es, como mínimo, ilegítimo y, por tanto, debería ser ilegal […]”. Creo que sólo es un matiz sintáctico que nada desmerece lo que se dice. Cuando hablo (incorrectamente) de renunciar a los derechos me refiero, por ejemplo, a que un trabajador trabaje una hora más que la que le exige el contrato al día para destacar entre sus compañero.

      – Dices que “los recursos no se producen, se utilizan para producir productos”. Sin entrar en consideraciones lingüísticas, la recolección de trigo para producir pan (por poner un ejemplo mínimo) se puede entender como producción de recursos. Aún así, cuando hablo de la “productividad de los recursos” me refiero a cuánto pueden usarse, a cuánto producen. Estoy hablando de eficiencia.

      Luego hay un par de cosas (sobre los agujeros inevitables del capitalismo) en la que, entiendo yo, estás totalmente de acuerdo con lo que he escrito, pero me suena en todo de “no estoy de acuerdo”. Veamos:

      – Cuando hablo del agujero inevitable de los bancos me dices que “algo que es necesario y a la vez perjudicial para un sistema, convierte al sistema en defectuoso.” ¡Exacto! Esa es la idea. Por eso lo llamo “agujero”.

      – Hablando del doble mercado de la bolsa me dices que “la supervivencia de una empresa se produce si y solo si su crecimiento es exponencial. Y nos quedamos tan anchos. Es un sistema que consume los recursos sin permitir su renovación. Por eso se dice que el capitalismo es insostenible. Porque es absurdo.” ¡Exacto! Otro agujero inevitable. That’s the point.

      Estos dos ejemplos me hacen pensar que estás leyendo el artículo con una actitud que no es la más adecuada… imagino que porque siempre que discutimos de economía yo me pongo del lado de los liberales. Este artículo es una crítica a los cimientos del capitalismo del que alardean los liberales. Intento exponer que, incluso en un sistema ideal en el que la gente se portase bien, fuéramos solidarios y las leyes se cumplieran, aún así, el capitalismo tendría una serie de fallos, de agujeros, de inconsistencias inevitables ni aún con la mejor de las legislaciones. Por eso no entiendo casi nada de la crítica que le haces. Estamos de acuerdo en la mayor parte de las cosas que dices.

      Hay otras en las que irremediablemente no estamos de acuerdo:

      – “Muchas economías ultra-intervencionistas han pretendido, sin éxito, alcanzar cotas de producción comparables a las de las economías capitalistas siguiendo el camino del control del mercado.” Bueno, estoy preparando un artículo sobre el fracaso del comunismo (vete preparando la artillería pesada) en donde espero probar más o menos esa hipótesis. Pero te desmiento brevemente tus dos ejemplos:
      1) “La URSS en dos décadas, salió de la Edad Media y se convirtió en una potencia mundial.” Totalmente de acuerdo. Pero eso no significa que su sistema económico fuera más eficiente en las condiciones en las que estamos hoy en día. Significa que era más revolucionario, más eficaz a la hora de sacar de la miseria a un pueblo esclavizado. Ahora contamos con condiciones iniciales diferentes. Aún así, una de las claves del éxito de la revolución soviética está en la masacre de la aristocracia y la expropiación de sus bienes. Aún con todo eso, yo creo que un capitalismo socialista como el que vivimos hoy en día en Europa es más eficiente que un capitalismo liberal como el estadounidense.
      2) “La Alemania Nazi […] pasó de la ruina de la posguerra de los años 20 a potencia mundial”. Bueno, este caso es más complejo. Una de las medidas económicamente revolucionarias que introdujo Hitler en la economía alemana de la época fue aplicar la economía de Keynes sobre la inversión en infraestructuras que todavía utilizan las economías capitalistas. Sin embargo, probablemente la medida que más ayudó a re-establecer la economía del país fue expulsar a casi todos los banqueros y grandes capitalistas de la época de sus casas y apropiarse de sus fortunas, sacarles los dientes de oro después de incinerarlos, etcétera.
      La ciencia económica trata de maximizar la cantidad de recursos que reciben todos los habitantes. No vale reducir la población a la mitad para tener menos bocas que alimentar. Eso es poco eficiente… aunque bastante eficaz.

      – También cuestionas la metáfora que hago sobre la famosa bestia y su jaula de Faraday. Yo creo que en realidad es una metáfora bastante buena. Parte de la base de que el capitalismo más liberal se basa en la autoorganización, de forma que cuando el sistema tiene hacia un lado los mercados compensan. Tienes que pensar en lo que significa la palabra metáfora es lo que es. No puedes decir que digo que el sistema capitalista tenga pelos porque lo compare con una bestia. La connotación de “perversa” y “temible” se la das tú. Yo sólo digo que es “indomable”, y me refiero a que los mercados son impredecibles. Si te gusta más, tacha la palabra bestia y pon en su lugar “sistema físico caótico”. Más abajo dices que “la bestia no es la economía, son los hombres”. Pienso que has interpretado mal la metáfora. Uso la palabra bestia porque todo el artículo se basa en desmentir la afirmación de Adam Smith sobre la mano invisible, y en ese contexto una bestia es un animal, no algo egoísta y come-hombres.

      – Difiero totalmente en tu afirmación “las guerras y los asesinatos por los recursos también son Economía”. Son política. La economía es amoral, es científica. Me recuerda mucho a la afirmación que hacen algunos miserables: “la masacre de Hiroshima también es física”.

      – Hay una parte en la que haces una reflexión interesante, que creo que no es correcta: “a más dinero circulando con respecto a los recursos disponibles, más deflación real del dinero. Por tanto, el coste de la vida sube. Más dinero -> menos valor del dinero -> mayores precios”. Yo también he pensado eso durante mucho tiempo, pero lo cierto es que hay una falacia en la primera implicación. Hace falta que la cantidad de dinero aumente con respecto a los productos, no a los recursos, entendiendo estos según la definición que has hecho antes (es decir, diciendo que el trigo no es un recurso, que el recurso es el suelo, o el agua). A mayor avance tecnológico más eficiencia –> mayor producto con los mismos recursos. Todo en el marco ideal, por supuesto. Por eso se pretende mantener la inflación cerca del crecimiento del PIB.

      Por último y para dejar buen sabor de boca, las cosas con las que estoy de acuerdo contigo:

      – Una banca pública ya. No acabaría con el agujero inevitable, pero mejoraría las circunstancias. Llevo diciéndolo desde navidades.

      – Habría que preguntarse si es inevitable que el poder de las grandes corporativas ejercen sobre los gobiernos (sin tirar a temas conspiranoicos, sólo con la cantidad de empleados que manejan y podrían acabar en el paro si la empresa quebrara hay suficiente leña) es un agujero evitable o inevitable del capitalismo, para añadirlo a la lista.

      – Dices que “Marx, Engels, Keynes o incluso Friedmann” son imprescindibles para entender el capitalismo. ¡Por supuesto que sí! De hecho, hoy en día muchas de las propuestas de Keynes están aceptadas e incluso los más liberales apuestan por ellas. Así como las corrientes socialdemócratas que vienen de la influencia del marxismo, y que son imprescindibles para mantener a la sociedad unida y que la cosa no estalle.

      – Y por útlimo y por supuesto, estoy absolutamente de acuerdo con tu última afirmación: “En fin, he tardado la vida en escribir esto. Me voy a” pero prefiero completar con un “beber cerveza”, que tengo la tripa llena.

  3. Más trabajo. :)

    Es verdad que si sólo existiesen inversiones existiría mayor control por parte de los capitalistas de en qué se invierte y los nuevos emprendedores se llevarían mejos tajada, ya que los inversores siempre exigirían mayores “intereses” al ser el riesgo que asumen al invertir mayor, ya que no pueden embargar y demás como un banco con los préstamos.

    A propósito de esto, existe una alternativa llamada “democracia económica” donde los negocios existentes son auto-organizados y pagan un impuesto sobre capital o producción que va a parar un fondo de inversión social, público y administrado democráticamente por la sociedad. De esta manera, el pueblo decidiría en qué proyectos invertir la riqueza generada. Rompe con el capitalismo al ser las empresas auto-gestionadas y propiedad de los trabajadores, y no existen “salarios” propiamente dicho sino que, descontado el impuesto citado anteriormente, los beneficios se reparten entre los trabajadores de la forma que sea. Míralo en la Wikipedia, que es curioso.

    Sobre los precios de la vivienda, precisamente la existencia de préstamos/hipotecas es lo que ha potenciado su escalada de precios. Como los salarios actuales no dan para pagar un bien *de primera necesidad* las familias han tenido que sobre-endeudarse, y ya sabemos las consecuencias. Es decir, ¿existen los préstamos para pagar el alto precio de la vivienda, o el precio de la vivienda es alto por la existencia de préstamos? Supongo que más bien una retroalimentación, y he aquí la auto-organización y adaptación del capitalismo.

    Sigo pensando que, para obtener mayores beneficios y satisfacer a sus accionistas, una empresa debería pasar por mejorar su oferta en el mercado. Si consiguen obtener más beneficios sin mejorar su oferta es porque se valen de otras artimañas, como puede ser que no exista una competencia perfecta (oligopolio telefónico) y/o que los consumidores/usuarios dispongan de información incompleta o sesgada sobre la oferta, que es lo que suele ocurrir. De ahí la introducción de la publicidad y el márketing. Si algunas empresas telefónicas se pueden permitir el régimen de perder tantos clientes como ganan es que los consumidores desconocemos cual es la empresa “buena” que no hace eso y nos tenemos que guiar por la buena publicidad o rezar.

    De hecho, Joseph Stiglitz, el economista premio nobel en 2001 por su contribución a la teoría de la información asimétrica y que se pasó por el I Foro del 15M hace nada, afirma que no existe la “mano invisible” precisamente por la información incompleta:

    “Cuando hay “externalidades” -donde las acciones de un individuo tienen impactos en otros, por las cuales no pagan o no son compensados-, los mercados no funcionarán bien. Pero la investigación reciente ha mostrado que estas externalidades son penetrantes, cada vez que hay información imperfecta o riesgo de mercados imperfecto – esto ocurre siempre.”

    • Suena bien la iniciativa esa de la “democracia económica”. Le veo dos pegas a la implantación completa: 1) el estado sería el que decidiría (aunque sea democráticamente) qué proyectos se financian y cuáles no, lo que llevaría a una diversidad menor de proyectos que vieran la luz (¿habríamos financiado una iniciativa tan disparatada como IBM?), lo que, en mi opinión, frenaría el desarrollo tecnológico (madre de la eficiencia, que nos permite producir más gastando menos); 2) la distribución horizontal de salarios eliminaría los alicientes para estudiar cosas muy complicadas y aburridas (como contabilidad =P) lo que podría llevar a una sociedad con déficits de conocimiento en ciertos sectores, o a grandes olas migratorias. Sin embargo, como propuesta mínima se me ocurre… una banca pública e incentivar más el cooperativismo (por ejemplo, ofreciendo desde la banca pública financiación prioritaria a ese tipo de proyectos).

      Sobre el precio de la vivienda, creo que pese a que se ha inflado muchísimo en los últimos años, el número de ceros del precio justo por una vivienda habitable sigue siendo lo bastante alto como para que una familia media no pueda permitirse el ahorro pagando al mismo tiempo un alquiler, pero que podría permitirse perfectamente con una hipoteca a cinco o diez años. Si no permitimos en absoluto las hipotecas (elimiando la banca) o las reducimos demasiado (permitiendo sólo a una hipotética banca pública concederlas) el efecto de bajada de los precios acarrearía una disminución de la calidad del producto final. Veo por tanto dos escenarios posibles: 1) el más probable, que se abra una industria del alquiler, en la que grandes coorporativas controlen el mercado de viviendas imponiendo sus condiciones a los inquilinos (oligopolista, pues ninguna pequeña empresa podría permitirse la inversión); 2) en caso de que existiera una legislación mágica que impidiera ese efecto, los precios bajarían hasta que los ciudadanos se pudieran permitir la vivienda, a base de abaratar el costo de producción, lo que llevaría a casas con peores y más ineficientes instalaciones eléctricas, peor aislamiento térmico o vidas medias inferiores, lo que sería perjudicial para toda la sociedad.

      A cerca de la nota que haces sobre Stiglitz, me parece muy interesante su tesis, o al menos la lectura que hago sobre la misma. Dado que el sistema es muy caótico, una idealización económica no es una buena aproximación. ¿La compartes?

  4. Javi

    A ver a ver… recontesto. Creo que no nos entendemos. Tú parece que tampoco has entendido lo que quería decir yo xP:

    Dices “Creo que queda bien claro en el artículo que estoy discutiendo sobre el capitalismo de Adam Smith. Esto es, el capitalismo ideal.” Sin embargo el primer párrafo de tu artículo, lo primero que hace es comparar los sistemas capitalistas aplicados en la práctica con los ultraintervencionistas aplicados en la práctica, por tanto, no es trivial darse cuenta que te refieres al mundo de las ideas. Durante todo el artículo te refieres a sistemas actuales o históricos como ejemplo. Yo también me he referido a ellos como ejemplo para rebatir algunos argumentos. Creo que no hay de confusión por mi parte a este respecto. De hecho, la burbuja inmobiliaria la has sacado tú como ejemplo, no yo. Yo me he limitado a comentar lo que tú has escrito sobre el tema. Así que ni gatos ni gotas.

    Sobre Cuba, su índice de desarrollo humano es de los más altos con la renta per cápita de las más bajas. Efectivamente estamos comentando ese artículo donde exponía en “nº de tierras necesarias si toda la población mundial llevara ese ritmo” el consumo de recursos naturales y Cuba era de las pocas que salía por debajo de 1. Ya lo debatí con Ana hace mucho, y con Julián, en la lista de Hypatia. Probablemente por eso conoces ese dato. Aquí me he expresado yo mal, ya que al hablar de consumo, me refería al consumo del producto elaborado sacado de los recursos. Quédate con el concepto de derroche, que es de lo que estaba hablando.

    Dices “– Yo hablo de la productividad del capitalismo y tú me contestas con que “el que las empresas tengan cada vez más y más poder es peligroso”. ” No señor. Y empiezo a pensar que has contestado rápido y sin leer lo que he escrito. Esa respuesta, como puedes ver más arriba, es a tu cita sobre el comunismo, las libertades y la aplicación a nivel global. De hecho, en concreto, te he contestado:
    “Los sistemas capitalistas no son más productivos, son más productores. Pero, como he dicho antes, el derroche es inmenso y acabaremos pagándolo. Por otro lado, te animo a que te leas este mini-artículo http://en.wikipedia.org/wiki/Corporate_republic sobre una posible evolución del capitalismo.”
    Lo que tú citas es un comentario adicional, a colación con el artículo de wikipedia. Una vez más, una referencia práctica y no precisamente al modelo de Adam Smith.

    Creo que no entiendes lo que digo. En “Yo te hablo de lo que busca la ciencia económica capitalista y tú de lo que buscan los grandes empresarios.” vuelves a caer en el mismo error. Un modelo teórico no es una ciencia. O hablas de ciencia económica, o hablas de economía capitalista (sistema, teoría o modelo económico). Te corrijo porque, de la misma manera, los modelos o sistemas tampoco buscan nada, solo modelizan o, hechos leyes, regulan. Son las personas las que tienen intereses. No es otra cosa lo que digo.

    Sobre el dualismo liberal-progresista. Usas progresismo entonces para referirte a intervencionismo. Bueno, los fascismos son intervencionistas y autárquicos, pero no progresistas. Sobre que en un sistema se pueden implantar medidas de un signo u otro sin cambiar el sistema, de acuerdo, pero las contrarias a la tendencia del sistema son anecdóticas y poco ambiciosas, es decir, despreciables en un periodo largo de tiempo (en el caso español todo lo público que tenemos nos viene del fascismo,no recuerdo ningún ejemplo de paso atrás en el proceso privatizador en democracia).

    Dos cosas sobre el ejemplo de Obama y EEUU: los USA es de los capitalismos más intervencionistas, pero no respecto a la protección social, sino respecto a privilegiar empresas nacionales frente a las extranjeras (proteccionismo económico). Así, por ejemplo, tienen un impuesto especial sobre los coches importados para elevar los precios y favorecer las marcas propias. Sin embargo, la “seguridad social” aprobada por Obama no es tal. Es más bien una medida que obliga a las aseguradoras privadas a ampliar la cobertura. Es intervencionista, sí, pero mínimamente y en cuanto los republicanos retomen el poder han dicho que pretenden derogarla. La tendencia general de los últimos 50 años, es totalmente opuesta a la medida de Obama.

    Sobre la definición de economía y mi indignación:
    ·Tu primera definición: “ciencia que intenta maximizar la felicidad en un mundo en el que los recursos son limitados”
    ·La definición de Wikipedia que he enlazado: “la ciencia social que estudia el comportamiento económico de agentes individuales producción, intercambio, distribución y consumo de bienes y servicios, entendidos estos como medios de necesidad humana y resultado individual o colectivo de la sociedad.”
    ·Tu segunda definición (RAE): “Ciencia que estudia los métodos más eficaces para satisfacer las necesidades humanas materiales, mediante el empleo de bienes escasos.”
    De primeras, te he dicho que la RAE no me convencía. En concreto, la palabra “para” de la definición. En cuanto a la causa de mi indignación, como he dicho, es que no se puede llamar ciencia a algo que no estudia, sino que “intenta maximizar” algo. Por supuesto, la felicidad no se reduce a la satisfación de las necesidades materiales. Pero mi problema, es la definición entera en su conjunto. En serio, a pesar de que no estoy completamente de acuerdo con la RAE, compáralas. No me digas que no es indignante poner ciencia al lado del resto de la frase que has puesto primero. Es mi opinión sobre lo que es una ciencia, no sobre la economía…

    Sobre el concepto de “renunciar a derechos”. No era una corrección meramente dialéctica o repipi. Pienso profundamente que la sociedad ha interiorizado que los derechos son renunciables, a base de hablarse de renunciar a derechos, la gente lo ve normal cuando es algo escandaloso el mero concepto de “renuncia de derechos”. Creo sinceramente que hay que cambiar el chip por el bien de todos.

    “Aún así, cuando hablo de la “productividad de los recursos” me refiero a cuánto pueden usarse, a cuánto producen. Estoy hablando de eficiencia.” Ok

    “Estos dos ejemplos me hacen pensar que estás leyendo el artículo con una actitud que no es la más adecuada… imagino que porque siempre que discutimos de economía yo me pongo del lado de los liberales” Realmente, dos cosas a decir sobre esto y lo anterior: Primero, que aunque complete con mis ideas, si digo que estoy de acuerdo es que estoy de acuerdo. Sin acritud. Y segundo, que, en las dos veces que me he leído tu artículo de una tacada para contestarlo (me lo he leído a trozos muchas más veces!), he notado dos formas distintas de enfoque, o de actitud (no sé cómo llamarlo) entre la primera mitad y la segunda, más o menos. Una primera más apologética (no ofense!) y una segunda más crítica. ¿Lo escribiste en dos días? Realmente es algo que, analizándolo de forma global, me ha confundido bastante.

    “Aún así, una de las claves del éxito de la revolución soviética está en la masacre de la aristocracia y la expropiación de sus bienes.” En absoluto de acuerdo. Es, precisamente, la planificación de la economía la que lo sacó adelante. En cualquier caso, como digo, salían de un sistema feudal (totalmente ineficiente), no fue una revolución contra el capitalismo. Pero, Rusia estaba en la completísima ruina en el año 17. Tres años de guerra insostenible. Las expropiaciones de los bienes no daban para tanto, salvo las tierras adquiridas que no se estaban trabajando y que la URSS puso en marcha. El país estaba endeudadísimo y consumidísimo por las guerras. Las expropiaciones, pues, influyeron, pero las únicas expropiaciones clave fueron las de tierras (ni siquiera las industriales ya que eran muy escasas).

    “Sin embargo, probablemente la medida que más ayudó a re-establecer la economía del país fue expulsar a casi todos los banqueros y grandes capitalistas de la época de sus casas y apropiarse de sus fortunas, sacarles los dientes de oro después de incinerarlos, etcétera.” Una vez más recurres al argumento de los bolsillos de las víctimas. Yo pienso que fue el partido nazi el que, haciendo uso de la gran capacidad industrial y de trabajo alemanes de forma planificada, propició su gran salto económico. El dinero robado influyó mucho más en este caso, aunque sobre todo, como dices la primero reclusión y luego aniquilación de parte de la población (sin costos de guerra como en Rusia donde hubo guerra civil) fue algo que también influyó, sobre todo para reducir el paro.

    “La ciencia económica trata de maximizar la cantidad de recursos que reciben todos los habitantes. No vale reducir la población a la mitad para tener menos bocas que alimentar. Eso es poco eficiente… aunque bastante eficaz.” Eso es un tipo de política económica, nada ética, pero repito que la economía no se restringe al dinero y los bienes. Los individuos son una variable fundamental de la economía.

    “– También cuestionas la metáfora que hago sobre la famosa bestia y su jaula de Faraday. Yo creo que en realidad es una metáfora bastante buena. Parte de la base de que el capitalismo más liberal se basa en la autoorganización, de forma que cuando el sistema tiene hacia un lado los mercados compensan.” En un sistema sin intervención pública no entiendo cuál es la diferencia entre sistema y mercados. Volveré sobre esta frase en 3 párrafos :P

    “Tienes que pensar en lo que significa la palabra metáfora es lo que es. No puedes decir que digo que el sistema capitalista tenga pelos porque lo compare con una bestia.” Tú has dicho que el sistema capitalista era la jaula, no la bestia. Si dices que es la bestia, estoy de acuerdo, porque la jaula es regulación y en el capitalismo autorregulado no hay jaula.

    Dices “La connotación de “perversa” y “temible” se la das tú. Yo sólo digo que es “indomable”, y me refiero a que los mercados son impredecibles. Si te gusta más, tacha la palabra bestia y pon en su lugar “sistema físico caótico”.
    Los calificativos “indomable” de la economía y, en oposición, “magnífico” al sistema capitalista aportan connotación. Reconóceme que es más literario que analítico.

    Estoy de acuerdo con que la economía es un sistema caótico. También lo es la atmósfera. Pero a corto plazo se pueden hacer predicciones. El problema es que (y esto es por lo que criticaba tu metáfora Economía->bestia, Capitalismo->Jaula) la desregulación de la economía nos dejaría en manos de las “inclemencias caóticas” de los mercados si no fuera porque (y ésta es la diferencia fundamental con el ejemplo atmosférico) además hay sujetos con el poder de provocar cambios serios a nivel mundial en la Economía. Si esto pasara con el tiempo atmosférico, se les llamaría terroristas. Nosotros podemos predecir con más o menos acierto de aquí a unos días cuándo va a llover. Sin embargo, si alguien pudiera provocar sequías, impredecibles, arbitrarias, y en beneficio propio (por ejemplo, provocando la lluvia con compuestos químicos en una masa de aire sobre el mar antes de que llegara a la tierra objeto del ataque) habría que regular el uso de estos “poderes”, prohibiéndolos. Dado que el poder que tiene le permite, a su vez, saltarse la ley o hacer lobby hasta conseguir que se retire, al final será quien manda. Lo mismo pasa con los grandes poderes financieros y los ataques especulativos. Lo mismo pasa con quienes poseen los recursos estratégicos. Por eso pienso que la desregulación no puede ser jaula de nada y por eso opino que los poderes privados no pueden ser mayores que los públicos.

    Volviendo sobre “– También cuestionas la metáfora que hago sobre la famosa bestia y su jaula de Faraday. Yo creo que en realidad es una metáfora bastante buena. Parte de la base de que el capitalismo más liberal se basa en la autoorganización, de forma que cuando el sistema tiene hacia un lado los mercados compensan.” A ver, ahora que ya hemos establecido la economía como un sistema físico, puedo decirte que lo que aquí mencionas es el principio de acción y reacción, o el principio de LeChatellier de los químicos. Es algo que se cumple para cualquier sistema, tenga más o menos grados de libertad. La cuestión es cómo afecta a las personas esa corriente compensatoria y, volviendo sobre lo mismo, que nadie individual, o casi-individual (como el conjunto de directivos de una gran empresa), tenga el poder para afectar a la economía como la afectaría una población entera.

    “– Difiero totalmente en tu afirmación “las guerras y los asesinatos por los recursos también son Economía”. Son política. La economía es amoral, es científica. Me recuerda mucho a la afirmación que hacen algunos miserables: “la masacre de Hiroshima también es física”.” Aquí quizás he abusado de la polisemia de Economía. Pero me reafirmo. Para mí la política económica es el conjunto de regulaciones, basadas sobre todo en ideologías o conclusiones científicas, que se aplican a la economía. La economía no es solo comercio. También son los desplazamientos humanos huyendo de la miseria. Las guerras por los recursos (me he quedado sin petróleo, voy a robárselo al iraquí) también son consecuencia del valor de las variables económicas. Son soluciones de la economía. Una guerra política puede ser por racismo, por odio. Pero la carrera por expandirse y colonizar América o África, otro ejemplo, no es más que economía. No es más que aumentar el número de recursos disponibles para determinada nación. De hecho, es curioso, porque uno de los ejemplos para movimiento caótico que vi el año pasado es el de una bacteria que cambia de rumbo cuando, al cabo de una distancia determinada, no encuentra alimento y mantiene el rumbo cuando va encontrando alimento. Eso no es más que un microsistema económico.

    Por cierto, la masacre de Hiroshima también es física. xD No hace falta ser un miserable para decirlo. Es un proceso físico. Otra cosa es que se diga miserablemente “los físicos aprueban la masacre de Hiroshima cuando hacen física”. Pero yo no quería decir nada parecido respecto de la economía. En absoluto. Espero que con el ejemplo de la bacteria haya quedado claro. :P

    “– Hay una parte en la que haces una reflexión interesante, que creo que no es correcta:” Me parece algo intuitivo, pero tampoco lo he dicho seguro al 100% ya que la intuición es muy engañosa.

    “– Habría que preguntarse si es inevitable que el poder de las grandes corporativas ejercen sobre los gobiernos (sin tirar a temas conspiranoicos, sólo con la cantidad de empleados que manejan y podrían acabar en el paro si la empresa quebrara hay suficiente leña) es un agujero evitable o inevitable del capitalismo, para añadirlo a la lista.” La corrupción es inerente al ser humano y, por tanto, a cualquier sistema económico. Inevitable, pienso yo.

    Bueno, en resumen. No es que no te haya entendido, es que quería rebatir argumentos, tanto tuyos como de Mr. Smith :P Espero haberme hecho entender mucho mejor en este segundo post.

    • Volviendo a Javi!

      Creo que dejo bastante claro que estoy hablando sobre teoría económica y no sobre la aplicación práctica cuando digo:

      “Hay otros agujeros [aparte de los evitables (que son los que se pueden corregir o minimizar a base de aplicar legislaciones)] del sistema, que son más complejos de tapar. Algunos son, a mi juicio, problemas que siempre han estado ahí, pero salen a relucir más que nunca en el contexto del nuevo estilo de vida de la sociedad actual. Representan el tema principal de este artículo. Otros son prácticamente irresolubles, son problemas históricos y tienen que ver con las grandes diferencias económicas que hay entre los países desarrollados y los países pobres. Exponer aquí las consecuencias sociales a nivel global del capitalismo es una empresa impracticable.”

      Y expongo explícitamente que no voy a hablar ni de la malignidad de las empresas, ni de la corrupción, ni de Santa Teresa. El problema es que para hablar de cosas teóricas hay que poner ejemplos prácticos, al igual que estudiamos el péndulo simple cuando hablamos de mecánica newtoniana. Así que sí, yo hablo de gatos y tú de problemas gastroindestinales. Imagina la cara que se le pone a Garay cuando un alumno le contesta en el examen de relatividad general que la nave no llega nunca a la tierra por haber intentado entrar con 90 grados de inclinación sobre la superficie terrestre. El alumno podría decir: “usted fue el primero que puso de ejemplo una nave espacial!” Seguro que te imaginas la respuesta de Garay.

      El dato de Cuba me lo dio Diego hace ya tiempo discutiendo sobre las ventajas y desventajas del comunismo en El Chamán, y creo que su fuente es un informe que sacó la ONU hace un par de años. A parte, constato explícitamente que hablo de producción global y no local: “Baste decir que nuestro ritmo de consumo es excesivamente alto para el ritmo de producción global”. Lo escribo textualmente porque soy consciente de que es el único dato que doy en el artículo a nivel global.

      Sobre el comentario ese desbarajustado, te puedo asegurar que me he leído tu respuesta varias veces, y he tratado de entenderla bien. El problema es que escribiendo mi re-respuesta estaba a tres cosas a la vez (¡mal hecho!) y me he debido liar: te pido disculpas. Aún así, sigo pensando que estamos discutiendo de cosas distintas. Yo no infravaloro las ventajas sociales del comunismo, infravaloro su productividad. Estoy totalmente de acuerdo en que “el que las empresas tengan cada vez más y más poder es peligroso”, pero no me parece pertinente cuando hablamos de economía teórica. Me parece pertinente cuando hablamos de política.

      Respecto al comentario “te hablo de lo que busca la ciencia económica capitalista y tú de lo que buscan los grandes empresarios”, creo que, sencillamente, tenemos un error de sintaxis. Empiezo explicando cómo uso los conceptos, que se entiende todo mucho mejor. La ciencia económica (o economía) busca maximizar loquesea. La ciencia económica capitalista busca maximizar loquesea dentro del contexto de un sistema capitalista. Igualmente la Física busca describir y predecir la realidad… y la mecánica analítica trata de conseguir ese objetivo mediante unos procedimientos sencillos y con una cierta estructura matemática. ¿Que la ciencia no persigue nada? Es como decir que un violín no toca en una orquesta, que quien toca es el violinista (http://es.wikipedia.org/wiki/Metonimia). Sé que escribiendo a veces soy inexacto en pro del estilo… ¿realmente merece una contra-argumentación?

      El uso de la palabra “progresista” para representar la postura intervencionista se la debo a un economista (claramente intervencionista) cuyo nombre no recuerdo… pero cito a la Wikipedia, que nos da la razón a ambos: <>

      Sobre el ejemplo de Obama… no pretendía comparar su seguridad social con la nuestra. Sólo digo que es intervencionista y que no intenta cambiar de sistema. Nada más. Volvemos a hablar de cosas distintas.

      Sobre la dichosa “felicidad” en la definición de “economía”. Te explico por qué prefiero usar la palabra felicidad antes que “necesidades humanas materiales”. Llegados a cierto punto de desarrollo, un ser humano puede tener, pongamos, un coche y dos casas o cinco coches y una casa. A la hora de establecer una medida económica que vaya hacia un lado o hacia el otro, hay que pensar qué va a satisfacer más al individuo. Por eso, me parece más abierta (aunque requiere un poco de abstracción) la definición con la palabra felicidad. ¿Que la felicidad no es mesurable? Vale. De ahí a decir que es una definición religiosa… cuando uno escribe un artículo divulgativo (y no un libro de texto sobre economía), tiene que pensar en el lector. Prefiero poner la inexacta “felicidad” antes de describir el conjunto de comodidades humanas que mejoran la calidad de vida de estas hacia las que mira la economía. Sencillamente, porque se entiende mejor. Por otra parte, la razón por la que creo que no te gusta la definición de la RAE es porque estás pensando en el economista financiero, mientras que yo hablo del macroeconomista.

      Estoy totalmente de acuerdo contigo en que hay un problema en una sociedad en la que la gente rechaza sus derechos, y me suscribo a tu observación: <>. Pero eso no significa que niegue que se puedan rechazar (por poner un ejemplo sencillo, el derecho a voto vale tanto como el derecho a no votar: son por tanto derechos renunciables). Me parece que tu corrección es dialéctica porque me dices que un derecho es irrenunciable, cuando con un poco de imaginación se entiende enseguida lo que quiero decir con esa frase.

      Esta observación me rechina un poco, así que la escribo entera para comentarla con la extensión que se merece:

      “[…] las dos veces que me he leído tu artículo […], he notado dos formas distintas de enfoque, o de actitud (no sé cómo llamarlo) entre la primera mitad y la segunda, más o menos. Una primera más apologética (no ofense!) y una segunda más crítica. ¿Lo escribiste en dos días? Realmente es algo que, analizándolo de forma global, me ha confundido bastante.”

      Este artículo es el resultado de una investigación relativamente extensa: lo he escrito en muchos más de dos días. Pero principalmente, lo he escrito siguiendo el método científico. Primero hice una observación leyendo un resumen de “La Riqueza de las Naciones”: el enunciado de Smith es absurdo incluso en el ambiente más teórico, en el momento en el que existe la bolsa de valores. Investigando sobre el tema entendí que el capitalismo era insostenible sin la bolsa de valores, así que me pareció haber encontrado un agujero fundamental en la teoría capitalista básica. Me puse a escribir sobre ello, concretando los puntos a desarrollar, y encontré más agujeros. Los añadí a la lista. Poco después, investigando sobre un artículo que estoy escribiendo sobre el comunismo, me di cuenta de que muchas de las cosas que pensaba no eran ciertas (me corté la barba y todo), y concluí que macroeconómicamente hablando el capitalismo era más eficiente mientras que el comunismo era socialmente más justo. De esa observación (que luego encontré ratificada en otros términos menos económicos en un libro de Camus) nació el artículo de “La Paradoja de la Nación Libre” que ya he comentado anteriormente. Cuando completé la tesis de los agujeros inevitables, me puse a redactar el artículo, acompañado de las notas que había tomado: eso me llevó un par de horas y lo hice, como dice mi madre, “de corridito”.
      ¿Qué quiero decir con mi artículo? Que el capitalismo (no confundir con el sistema en el que vivimos, ni con la manipulación de las empresas, ni con la corrupción, ni con historias raras, hablo del sistema teórico) es ahora mismo lo mejor que tenemos. Y ya dentro del capitalismo hay que escoger tantos intervencionismos como quieras, incluso si me apuras la ilegalización de capitales mayores a diez millones de euros, ¡ahí no me meto! Pero capitalismo al fin y al cabo. Y una vez que he dejado claro eso, explico dónde están las deficiencias del capitalismo teórico: esa es la segunda parte.
      Lo que me choca, para mal, es que digas que es crítica la parte en la que explico las cosas malas (la parte con la que tú estás de acuerdo) y digas que es apología la parte en la que digo las cosas buenas (la parte con la que tú no estás de acuerdo). Y me llevan a una reflexión terrible: ¿no seremos sólo críticos, a veces, con las cosas con las que no estamos de acuerdo?
      Citando a Dani Medina, “la realidad es a veces mucho más compleja de lo que parece”. Por eso quizá te confunda que pueda estar de acuerdo y en desacuerdo con el capitalismo al mismo tiempo. Pero creo que lo dejo bien explicado al final del artículo: “es claro que una política económica exitosa es la que encuentra el equilibrio entre la productividad y el bienestar social, que en muchos casos son incompatibles”. ¡Y ahora sí que estoy hablando de política!

      En esta misma línea te veo confundiendo economía con política económica. Estoy de acuerdo en que el fenómeno de inmigración influey en la economía, pero no es economía. Es un grado de libertad más a tener en cuenta. Una medida política que induzca a la inmigración, como una guerra, es un factor que influye en la economía y sobre el que las políticas económicas puede influir. Eso no significa que sea economía. Tu bacteria, como tú dices, es un sistema macroeconómico, igual que un péndulo es un sistema físico. Economía es la ciencia que estudia el comportamiento de la bacteria y hace predicciones al respecto, al igual que la física es la ciencia que hace predicciones sobre el péndulo, y nada tiene que decir sobre las condiciones iniciales del mismo. Viendo tu ejemplo sobre Hiroshima, creo que confundimos el uso de la palabra “economía”, que yo uso para referirme a las “ciencias económicas”, al igual que usamos “física” para hablar de las “ciencias físicas”.

      Sobre tu argumento acerca de por qué es inevitable la influencia agresiva empresarial en el estado: “la corrupción es inherente al ser humano y, por tanto, a cualquier sistema económico” me parece, en tus términos (y esto es una venganza amistosa), religiosa. Se me ocurren un par de líneas argumentales que llevan a la misma conclusión sin partir de ninguna hipótesis sobre la corrupción humana (¿quizá material para otro artículo sobre el que discutir más adelante? =P).

      ¡Total! Que seguimos sin entendernos =P.

      …por cierto, me ha pasado lo mismo que a ti, se me ha borrado dos veces la respuesta mientras la escribía, cosa mala de escribir tan largo: ¡tomboy notes!

  5. Javi

    Oh dear, definitivamente, condenados a no entendernos xDD

    No, a mí no queda claro. En cualquier caso, si la teoría económica que expones hace ciertas afirmaciones y tú hablas de “agujeros” no meramente teóricos sino algunos observados en la experiencia, no me acuses de hablar de tripas si yo hago lo mismo. No puedes decir que es obvio que tienes que usar ejemplos para exposición y negarme a mí el poder usar contraejemplos diciendo que si es un caso ideal…

    Puede que mi problema es que esté rebatiendo a Adam Smith a través de ti, pero no te enfades porque me base en la experiencia para rebatir ciertas afirmaciones :P Al fin y al cabo todos los “ideólogos” de la economía suelen no venir del mundo de la ciencia y, en mi opinión, eso les impide deshacerse plenamente de sus prejuicios (no necesariamente ideológicos, pueden ser prejuicios localistas).

    Voy a copiar un párrafo tuyo entero:
    “Y expongo explícitamente que no voy a hablar ni de la malignidad de las empresas, ni de la corrupción, ni de Santa Teresa. El problema es que para hablar de cosas teóricas hay que poner ejemplos prácticos, al igual que estudiamos el péndulo simple cuando hablamos de mecánica newtoniana. Así que sí, yo hablo de gatos y tú de problemas gastroindestinales. Imagina la cara que se le pone a Garay cuando un alumno le contesta en el examen de relatividad general que la nave no llega nunca a la tierra por haber intentado entrar con 90 grados de inclinación sobre la superficie terrestre. El alumno podría decir: “usted fue el primero que puso de ejemplo una nave espacial!” Seguro que te imaginas la respuesta de Garay. ”

    Bien, no comparto tu analogía. Como he dicho, pienso sinceramente que no se puede ignorar la naturaleza de las personas (“la malignidad de las empresas” es más bien “la capacidad de los empresarios de cruzar líneas rojas sin recibir el castigo apropiado para que no se refuerce esa actitud”) porque suponer ciertas cosas que no son correctas, no es lo mismo que aproximar al caso ideal. Imagínate la cara que se le queda a Garay si te pide calcular las trayectorias geodésicas en la superficie de la Tierra y le contestas que son las rectas porque partes de la asunción (según tú, caso ideal) de que la Tierra es plana. Una vez más, no entiendes lo que digo. No quiero hablar de un caso diferente al tuyo, quiero cuestionar los postulados en los que se basa el que expones.

    “El problema es que escribiendo mi re-respuesta estaba a tres cosas a la vez (¡mal hecho!) y me he debido liar: te pido disculpas.” Nos pasa a todos, no passa res :P

    “La ciencia económica (o economía) busca maximizar loquesea. La ciencia económica capitalista busca maximizar loquesea dentro del contexto de un sistema capitalista. Igualmente la Física busca describir y predecir la realidad…” Lo usas así, y entiendo lo que dices. Pero creo que es una definición dada por no-científicos, sino por gente de letras. Yo a eso podría llamarlo ingeniería en el sentido de que “maquina” con un fin utilizando y aplicando el conocimiento obtenido por la ciencia. Pero te digo que es mi opinión, que te he entendido, pero que no me gusta que se le llame ciencia a algo que no es ciencia. La ciencia busca describir y predecir la realidad. La Física se dedica a ciertos ámbitos de la naturaleza. (Si fuera incluso hasta el final, diría que la ciencia y la física son lo mismo y que la “ciencia económica” es lo que se conoce vulgarmente como “Econofísica”). Por eso, preferiría llamar “Ingeniería capitalista” a lo que tú llamas “ciencia económica capitalista”.

    A pesar de todo, he de decir que no me gustan tus comparaciones “¿Que la ciencia no persigue nada? Es como decir que un violín no toca en una orquesta, que quien toca es el violinista”. La ciencia no persigue nada. Es el estudio de algo en base a la experiencia y la razón y utilizando el método científico. No es lo mismo que el violín. No digo “la ciencia no, los científicos” (aunque sí he dicho eso del capitalismo antes). Lo que digo es que no es lo mismo ciencia, que ingeniería, que sistema o modelo. Sencillamente. Bailas bastante esos conceptos a lo largo de tus posts. Pero, lo importante es entendernos con lo que subyace bajo cada expresión, lo llamemos como lo llamemos, y no me parece razonable seguir debatiendo esto :S

    Bueno, tu intento de citar a la Wikipedia para definir progresista ha fracasado, pero aceptamos barco :P

    “Sobre el ejemplo de Obama… no pretendía comparar su seguridad social con la nuestra. Sólo digo que es intervencionista y que no intenta cambiar de sistema. Nada más. Volvemos a hablar de cosas distintas. ” …… ¿De verdad lees lo que digo? No he comparado su seguridad social con la nuestra. ¿Has leído la parte donde hablo de “tendencia”, “políticas anecdóticas y poco duraderas” y lo que he dicho sobre la democracia liberal española, su tendencia y las privatizaciones? Para entendernos (y por joligod, lee esto!): tú no mencionas la “importancia” de las medidas contrarias a la tendencia del sistema, dentro del sistema. Yo te he dado una valoración al respecto. No es que hablemos de cosas distintas, es que he aportado una apreciación más que me parece importante sobre esa afirmación.

    Sobre la felicidad. Creo que en un artículo de divulgación, precisamente, hay que intentar que la gente no se confunda. Como digo, no quiero seguir discutiendo sobre semántica. Pero, bajo mi punto de vista, usar palabras sencillas no es usar palabras equivocadas. La definición que citas que habla de “buscar la felicidad” no me gusta nada, me parece confusa y puede llevar a gente que no sabe qué es la economía a la idea de que lo que le van a contar después es lo bueno, porque busca la felicidad. Luego se le puede presentar un discurso lleno de errores (no lo digo por ti, lo digo en general sobre la divulgación) o malintencionado, que un lector no acostumbrado no lo analizará críticamente porque se dedica a buscar esa felicidad entre las líneas. Las sectas lo primero que te dicen es que buscan la felicidad y después, cuando bajas las defensas de tu criterio, te convencen de lo que quieran. Por eso me indigna. Porque pienso que es un uso irresponsable de las palabras. Pero, vamos, que no te lo tomes de forma personal. Simplemente me desagrada por lo que te acabo de comentar. Me sigo quedando con la de Wikipedia.

    Dices “Por otra parte, la razón por la que creo que no te gusta la definición de la RAE es porque estás pensando en el economista financiero, mientras que yo hablo del macroeconomista.” No estoy pensando en nadie. Mi problema, como he dicho, es el “para” de la definición. Dotarle a la ciencia de una intencionalidad que no tiene. La ciencia es estudio. Las intenciones van aparte.

    “Me parece que tu corrección es dialéctica porque me dices que un derecho es irrenunciable, cuando con un poco de imaginación se entiende enseguida lo que quiero decir con esa frase.” Como he dicho ya antes, te he entendido desde el principio, no quería rebatirte nada, solo puntualizar por el bien de la humanidad :P

    “Lo que me choca, para mal, es que digas que es crítica la parte en la que explico las cosas malas (la parte con la que tú estás de acuerdo) y digas que es apología la parte en la que digo las cosas buenas (la parte con la que tú no estás de acuerdo). Y me llevan a una reflexión terrible: ¿no seremos sólo críticos, a veces, con las cosas con las que no estamos de acuerdo?” Aquí eres tú el que juega con la semántica. Sabes perfectamente que “crítica” puede ser tanto un juicio (acepción 8 de la RAE) como un desacuerdo (acepción 12). En mi caso usaba la segunda acepción. No pretendía oponer subjetividad a objetividad ni nada parecido.

    En la parte donde dices cosas malas también he mostrado mi desacuerdo. Por si no te acuerdas. De hecho creo que de doce párrafos solo he estado de acuerdo en dos. Eres tú el que se empeña en acusarme de prejuicioso. Lo que sí te digo es que probablemente me hayan predispuesto a ver apología tus adjetivos “temible” y “magnífico” con los que inicias el artículo, que pienso que no cuadran con tus reprobaciones posteriores. Pero bueno, tú no lo ves así. Sin más.

    Mira, un ejemplo de desacuerdo sobre el tema que en el que tú no estás a favor del capitalismo y yo sí: Yo pienso que para industrializar una nación es mucho más efectivo un capitalismo que una economía planificada (si no hay ingerencias imperialistas extranjeras, claro). Tú has dicho más arriba que pensabas lo contrario.

    “En esta misma línea te veo confundiendo economía con política económica. Estoy de acuerdo en que el fenómeno de inmigración influey en la economía, pero no es economía. Es un grado de libertad más a tener en cuenta. Una medida política que induzca a la inmigración, como una guerra, es un factor que influye en la economía y sobre el que las políticas económicas puede influir. Eso no significa que sea economía.” Bien. No confundo nada. Tú piensas que son separables y yo no. De hecho, toda la política es política económica. La política es la gestión de los recursos. Las decisiones políticas se pueden ver como efecto de ese “principio de LeChatellier” acorde con el sistema en general. Cualquier decisión política. Desde cerrar las fronteras a los inmigrantes “para que no nos roben el trabajo”, a quitarle todo a ciertos individuos “que son avariciosos, abusones y tienen más” (ya sea atendiendo a consignas igualitaristas o racistas). Una vez más, es mi percepción, no que “me confunda”.

    De hecho, una frontera es como una cubeta de agua partida en dos. Pongamos el ejemplo de España y Marruecos. La riqueza (sal) se concentra mucho más a este lado. Las personas (agua) intentan pasar la frontera debido a esa presión osmótica producida por la diferente concentración (potencial económico, en vez de químico) a cada lado de la frontera. ¿Cómo voy a pensar que las personas no son economía?

    “Sobre tu argumento acerca de por qué es inevitable la influencia agresiva empresarial en el estado: “la corrupción es inherente al ser humano y, por tanto, a cualquier sistema económico” me parece, en tus términos (y esto es una venganza amistosa), religiosa. Se me ocurren un par de líneas argumentales que llevan a la misma conclusión sin partir de ninguna hipótesis sobre la corrupción humana (¿quizá material para otro artículo sobre el que discutir más adelante?”
    Me toca venganza amistosa a mí (:P): Citando a Parodrilo “Se ha llegado a la conclusión, aplicando teoría de juegos a la evolución que la solución ganadora, o que maximiza la posibilidad de ser predominantes, es aquella en la que un tercio de los individuos se comportan de forma egoísta e inmoral (lit. dijo “joputas”) y dos tercios no lo hacen”. Vale, no es exactamente así, pero no lo he sacado de la Biblia :P Es decir, no es un juicio moral, es una optimización evolutiva. Sigo esperando que Pablo me pase ese artículo…

    En fin, cuando vengas podremos hacer debate con vino como en intereconomía. Aunque en nuestro caso no estaremos de acuerdo en lo que debatimos xD

    • Javi, eres un pesao! =P (fuera de coña, me alegro mucho de que comentes y sigas la discusión)

      Te contesto a algunas frases sueltas cargadas de contenido:

      – <> Nup. Yo hablo de agujeros teóricos y pongo ejemplos prácticos donde veo que operan. Déjame redefinirte lo que es, desde mi punto de vista, un “agujero inevitable”: un agujero que no se puede cubrir a base de legislaciones, un agujero patente en la propia teoría económica.

      – <> Creo que tenemos un problema de concepto, porque todo este artículo está dedicado a rebatir los enunciados económicos de Adam Smith, como su propio nombre indica.

      – <> Si crees que uno de los agujeros inevitable del capitalismo es que ignora la naturaleza humana, dilo tal cual, me parecerá bien. ¡Pero no digas que estoy siendo un ingenuo viendo otros problemas diferentes! De todas formas, hay una razón por la que no he añadido ese punto a la lista de agujeros inevitables. Me parece que eso de “la naturaleza humana” es una cosa incierta. No hay estudio científico que pruebe que el ser humano es egoísta (por lo menos no hasta el punto que requiere para llegar a afectar al sistema) por naturaleza, mientras que sí que hay estudios científicos que demuestran que la actitud frente a la vida de la gente está seriamente afectada por su entorno. Pero bueno, sobre eso te hablo más tarde. Por otra parte, para que entiendas mejor los límites de este artículo, déjame decirte que hay algunos problemas extra del capitalismo de los que tampoco he hablado, porque este no me parecía el lugar. Por ejemplo, creo que el capitalismo no potencia la simbiosis entre el sistema económico y el sistema social, circunstancia que yo considero imprescindible. Pero como entra dentro de mi opinión personal sobre el asunto, y considero que a mucha gente esa simbiosis le parecerá secundaria, he dejado ese tema para un ensayo más de opinión y menos de economía.

      – <> Una vez más, el tema principal del artículo es desmentir las hipótesis que hace Adam Smith y a las que acuden los liberales cuando hablan de que “el capitalismo, de forma ideal …”. No me parece el lugar para discutir si las medidas se aplican por consideraciones populistas o si tienen pinta de no ir a durar. Concretamente, en el ejemplo de Obama, sólo quería decir en el contexto del dualismo liberal-progresista, se viaja desde el liberalismo económico hasta los intervencionismos del estado. Como tú me dijiste que incluso “en un sistema turnista el sistema económico no suele estar cuestionado”, decidí ponerte el ejemplo de la seguridad social de Obama para explicar que se puede ir de un lugar a otro sin cambiar de sistema económico. Por eso creo que tu respuesta no viene demasiado al cuento de la discusión.

      – <> Cierto. Pero sólo cuando usamos crítica como sustantivo. Si la usamos como adjetivo (el femenino de crítico) la única acepción correcta es la del juicio. Por eso he interpretado mal tus palabras. Cuando yo hablo de la crítica del desacuerdo, mal-empleo (la acepción no es correcta, el criticismo es una corriente filosófica, uso la palabra porque creo que se entiende) la palabra “criticismo”, porque me parece que la diferencia semántica es fundamental.

      – <> Cierto, pero no me has rebatido ninguna crítica (acepción 12) al capitalismo, sólo me has dicho que no he sido lo bastante carnicero despellejándolo.

      – <> Tío, me he leído todas las respuestas y no he encontrado ni tu afirmación ni mi desmentimiento. Lo más parecido que he encontrado es que considero (ha demostrado la ciencia económica) que las economías ultraintervencionistas eran menos eficientes… y de hecho, me has puesto como contra ejemplo la veloz industralización de la unión soviética. Que por cierto, se me olvidó contestar a tu observación sobre el crecimiento de la Alemania nazi (todavía no sé lo suficiente sobre el comunismo para ponerme a hablar del caso de la unión soviética). Las medidas que se tomaron son actualmente medidas claramente admitidas en el capitalismo más liberal, como la inversión en infraestructuras.

      – <> Como esto entra un poco en lo personal, me ha parecido importante contestarte. No creo que seas una persona especialmente prejuiciosa. Creo que todos tenemos prejuicios, y que lo importante es saber darse cuenta de cuándo se ha hecho un juicio elaborado sobre un tema y cuándo no. Lo que echo un poco en falta de tu actitud política es que no sueles (en el sentido literal: que no lo tienes como una práctica habitual, no digo que nunca lo hagas) enfrentarte a tus propias opiniones de forma consciente. No digo con eso que no seas capaz de cambiar de opinión o que tengas más prejuicios que yo. Lo que quiero decir es que eres más de defender tus opiniones que de cuestionártelas (y tampoco estoy diciendo que nunca te las hayas cuestionado, que estoy seguro de que sí; si no que no te las cuestionas de forma reiterada). E insisto una vez más en que no creo que eso sea malo, de hecho no se puede introducir un cambio político en un estado si uno está dando pasos hacia atrás todo el rato. Pero desde luego, no considero que seas una persona prejuiciosa (tengo a medias un artículo sobre el tema, igual lo publico esta noche, para complementar el comentario).

      Salvo en el caso de la palabra “crítica”, que me parece importante puntualizar, he pasado directamente de las consideraciones lingüísticas, creo que no aportan nada a la discusión y que las cosas se entienden bien si se quieren entender, que es lo importante. Me adscribo a tu comentario “lo importante es entendernos con lo que subyace bajo cada expresión, lo llamemos como lo llamemos, y no me parece razonable seguir debatiendo esto”. =)

      Y ya que parece que el desacuerdo fundamental entre nuestras posturas es que tú piensas que la naturaleza humana tiene que ser parte del análisis económico, enfoco el debate en tu penúltimo párrafo:

      <>

      Bien, no creo que se pueda decir, con un criterio científico, que el ser humano sea por naturaleza egoísta o inmoral (sin entrar en detalles sintácticos sobre la moral en cuestión a la que se in-hace). Ni siquiera una proporción pequeña. Veo dos formas de interpretar la conclusión del artículo. Desmiento ambas:
      1) “Como la optimización evolutiva es 1/3-2/3, 1/3 de nosotros está genéticamente predispuestos a ser egoísta”. Primero, no se ha probado que exista una componente genética en el egoísmo humano. Y, aunque fuera cierto, la especie ha demostrado sobradas veces que es capaz de anteponerse a su predisposición genética. Por ejemplo, el proceso evolutivo más eficiente es que el hombre vaya por ahí dejando embarazadas a todas las muchachas bellas. Hay una componente genética que nos empuja a tirarnos a todas las chavalas que ven nuestros ojos. Sin embargo, como sabemos que está por encima de la ley violar a la gente, nos contenemos y superamos el empuje genético. Igualmente, si un señor empresario tuviera la necesidad de matar de hambre a los demás para comprarse el quinto Jaguar, debería ser capaz de anteponerse a su instinto genético en pro de la legalidad y de la moral, aunque fuera para no ser visto con malos ojos por sus compañeros, familiares y amigos.
      2) “Como la optimización evolutiva es 1/3-2/3, 1/3 de nosotros se comportará de forma egoísta si la sociedad está auto-organizada en pro de la eficiencia”. Si bien la teoría de juegos es muy bonita, y da resultados maravillosos en muchas cosas, no creo que nadie sea capaz de programar una simulación teniendo en cuenta factores como la moral, las críticas de los compañeros de trabajo, la vanidad personal de cada uno, etcétera. De hecho, de la forma que Pablo nombró en su momento el artículo: “a la evolución”, me parece que está hablando más de los períodos en los que todas estas cosas todavía no existían, o al menos eran más tenues de lo que lo son ahora.

      Por tanto, no puedo decir con objetividad científica que la naturaleza humana sea “la bondad”, pero tampoco puedo admitir lo contrario. Además, Muchos estudios han demostrado que la cultura en la que se desarrolla un ser humano tiene una influencia devastadora sobre el comportamiento del sujeto, lo que me hace pensar que el ser egoístas o inmorales (desde el punto de vista de la moral que sea) es algo más ambiental o cultural que natural. Por ello, en la búsqueda de un sistema económico y político, me parece primordial buscar un ambiente que lleve a comportamientos respetuosos con la sociedad. Pero no puedo contemplar el comportamiento humano dentro del capitalismo, porque el sistema es el mismo en Brazil y en Finlandia, mientras que las condiciones sociales y las políticas ejercidas son totalmente diferentes: no creo que sea algo intrínseco al sistema económico.

      Y, por último, me más-uneo la discusión con vinos. Si hubiéramos empleado todo el tiempo que hemos usado escribiendo nuestra opinión en discutirla en persona, habríamos llegado ya a un consenso, descubierto una vacuna contra el cáncer y fabricado una máquina imperfecta a lo Lisa del movimiento perpetuo.

  6. A mí también se me ha borrado el comentario. :(

    Paso de leerme la pelea Javi-Tabs porque es demasiado larga. :)

    Sobre la democracia económica. Es cierto que el hecho de que la decisión de inversión viniese del Estado (aunque a varios niveles territoriales) puede frenar la inversión en empresas de mayor riesgo, aunque también piensa que, al no buscarse necesariamente los mayores beneficios a corto-medio plazo, es probable que la sociedad fomentase las inversiones en I+D+I y en educación, que también llevan al desarrollo tecnológico y la eficiencia.

    Sobre la distribución horizontal de salarios, al menos la propuesta de David Schweickart de democracia económica no implica que todo el mundo cobre lo mismo en la empresa, sino que se decide colectiva y democráticamente entre todos. Así se podría subir el sueldo a puestos de gran dificultad técnica, o donde falten trabajadores cualificados; aunque yo creo que cuanto más pequeñas sean las diferencias salariales en la misma empresa, mejor para la salud del régimen auto-gestionado.

    Sobre el precio de la vivienda, es cierto que alquiler+comprar casa es prácticamente imposible, pero hace años la gente sí que compraba pisos a tocateja, mismamente mi padre con 28 añitos, la casa desde donde escribo. La mitad la pagó él con sus ahorros y la otra mitad sus padres. Era de segunda mano, pero no se cae a trozos ni tiene mala instalación eléctrica, etc.

    Por otra parte, no sé por qué la mayoría de los propietarios tendrían que preferir alquiler simple que alquiler con derecho a compra. Simplemente es una variable más en la oferta, que la haría mucho más jugosa para los inquilinos. Se puede subir el alquiler mensual para “compensar” este nuevo derecho adquirido del inquilino, y seguro que algunos prefieren que les compren el piso ya y deshacerse de él en vez de tener que estar pendiente del mantenimiento.

    Sobre la nota de Stiglitz, la comparto totalmente. Una parte fundamental del capitalismo es la competencia perfecta y la mano invisible, pero evidentemente muchas transacciones económicas se llevan a cabo con asimetría de información entre compradores y vendedores, por lo que la mano se queda un poco pachucha.

    • Israel, ¿por qué se ha borrado? A mi se me borran porque hago accidentalmente “doble-clic” en los comentarios ajenos cuando selecciono el texto y se me abre una ventana para editarlos. La clave está en contestar desde el artículo en lugar de hacerlo desde el panel de control.

      Cuando me hablaste de la “democracia económica” entendí que implicaba directamente la distribución homogénea de los salarios. Me adscribo al mecanismo compensatorio de pagar más en los puestos que más cueste llenar, es una de las claves del sistema que estoy elaborando.

      Sobre el piso que compró tu padre, tienes que entender que un ejemplo no vale por el todo. Piensa que tu casa estaba, hace 25 años, completamente aislada de Madrid. De hecho, ¿era parte del municipio? Hoy en día es barato comprarse una casa en un pueblecito sin encanto turístico a las afueras de la capital, pero lo más eficiente es que los consumidores apuesten por viviendas próximas a sus puestos de trabajo. Por otra parte, tu padre tiene un puesto importante en una empresa, y tuvo la posibilidad de pedirle prestado dinero a sus padres. Hay mucha gente en puestos de trabajo con 1000-1500 euros mensuales y procedentes de familias humildes que no podrían haber hecho lo que hizo tu padre. Si las personas con sueldos del órden de 2000 euros pueden permitirse una casa, y las personas que cobran 1000 euros no, cuando todas las primeras hayan pagado ya su lugar para vivir se abriría una brecha brutal entre los dos tipos de salario.

      Sobre el alquiler con derecho a compra, creo que precisamente la gente que “prefiere que les compren el piso ya y deshacerse de él en vez de tener que estar pendiente del mantenimiento” es la que optaría por vender a grandes empresas en lugar de meterse en un alquiler con derecho a compra, que no redime responsabilidades hasta que se finaliza la transacción. El fenómeno que yo creo que se produciría es que el mercado de “alquiler con derecho a compra” acabaría siendo tan escaso, y la demanda tan fuerte, que los precios de ese tipo de contrato se harían enormes.

      Sobre la consideración de Stiglitz, creo que la mano se queda totalmente cercenada en la mayor parte de los casos por la existencia del doble mercado. La asimetría de información es un fenómeno no tan extendido, que se podría complementar a base de legislaciones. Se me ocurre ahora el ejemplo del jamón york. Entre dos marcas similares, el consumidor elige la que más le guste. Entre dos supermercados similares, el consumidor elige el que tiene la oferta que más le satisface. Por tanto, aunque el consumidor no sea capaz de discernir de forma exacta qué jamón tiene mayor calidad, o tenga que comprar un queso que le parece peor para poder comprar su jamón y su chorizo favoritos, la competencia es bastante buena. Una posible pega aparece si hay dos marcas de jamón york que hacen productos similares, en la que una es muy beneficiosa para salud y la otra no. Un problema que ya está arreglando con la legislación europea que exige que se impriman en los paquetes, en portada y en grande, las propiedades nutricionales de cada alimento.

      Otro posible ejemplo de información asimétrica lo veo en el oligopolio de las compañías telefónicas. Creo que una legislación que prohíba los contratos de permanencia y exija una mayor agilidad para pasar de una a otra minimizaría bastate el problema.

      La pregunta que debemos hacernos es si las asimetrías que no se pueden corregir son lo bastante grandes para desvirtuar la eficiencia del sistema, y hasta qué punto lo hacen.

  7. Javi

    “Si crees que uno de los agujeros inevitable del capitalismo es que ignora la naturaleza humana, dilo tal cual, me parecerá bien.”

    Te lo juro, lo he intentado decir. xDD

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