Homo corbatus

Cuando hablamos de crisis económicas, desigualdades sociales, gente viviendo en la calle y derivados, a muchos nos viene a la cabeza que los responsables de todo pertenecen a una raza distinta de la nuestra: el “homo corbatus”, una especie resultado de una macabra mutación genética, con traje y corbata pero sin escrúpulos, que sólo piensa en engordar su bolsillo y no le importa enviar a la miseria unas cuantas familias con tal de cobrar las primas multimillonarias de rigor.

Quizá nos hayan afectado demasiado el cine de acción y aventuras para todos los cocientes intelectuales, en el que los buenos somos muy buenos y los malos son manifiestamente malos, no se vaya el espectador a confundir y cogerle manía al personaje equivocado.

Siempre farfullamos sobre esos “ricos” que se llevan nuestro dinero y nos tienen siempre en el hoyo, pero la verdad es que no es blanco y negro, ricos y pobres. Es más tirando a gris. La cuestión es que el clasismo que le otorgamos a los distintos puestos laborales a través de las (excesivas) diferencias salariales se traduce inevitablemente en un clasismo dentro de nuestra sociedad. Todos soñamos con acabar trabajando en algo que nos permita una vida cómoda al menos, pero al mismo tiempo existen muchos empleos que son muy necesarios y que, sin embargo, son considerados de más baja categoría y tienen sueldos bastante más bajos que los primeros. Por ejemplo, empleados de la limpieza, cajeros de supermercado o camareros frente a jueces, diputados o controladores aéreos. Por no hablar de presidentes de grandes empresas: el presidente (CEO) de Walmart gana en sólo una hora lo que un nuevo empleado en una de sus tiendas gana en un año [1]. En España al menos, este desequilibrio genera una sobre-saturación de la enseñanza superior, ya que todo el mundo quiere un título para acceder a un trabajo más digno, pero realmente no parece haber trabajo aquí para tantos titulados (así que emigra a otro país).

¿Son los responsables de este clasismo salarial los grandes banqueros, los engreídos políticos? Yo creo que más bien es algo que está inscrito y asimilado por nuestra sociedad. ¿Somos responsables? Desde luego somos cómplices. ¿Somos culpables? No sé. ¿Acaso existen otras formas de estimular a la gente para que estudie, haga bien su trabajo y asuma posiciones de responsabilidad sin ponerle billetes delante, dentro de una sociedad capitalista?

[1] Walmart CEO Pay: More in an Hour Than Workers Get All Year?, Alice Gomstyn, July 2nd 2010, ABCNews. http://abcnews.go.com/Business/walmart-ceo-pay-hour-workers-year/story?id=11067470

4 Comments

  1. Creo que es muy interesante tu punto de vista y desde luego consigues uno de los objetivos de la revista que es poner en duda las ideas que tenemos asentadas, en este caso la dualidad de malos y buenos llevada a ricos y pobres. Yo tampoco creo en esta dualidad, en esta y en casi ninguna. Hace poco vi el documental “Inside Job”, en el que te muestran como efectivamente la culpa directa de la crisis la tuvieron unos pocos que buscaban enriquecerse, pero que lo hicieron porque podían, porque les dejamos. Y cuando pasó todo, alegaron que lo sentían (aunque creo que ninguno pagó los platos rotos) y que necesitaban ser controlados, que eran “víctimas de su propia avaricia”. Aunque por supuesto cuando se votó si debía haber reguladores en el mercado, salió que no.

    Me parece muy acertado mencionar la “titulitis” que tenemos en España. En otros países, por ejemplo los escandinavos, se potencia mucho más que aquí lo de la formación profesional y tiene mucho más prestigio o aceptación social, no pasa nada por no ser universitario, puedes ganarte la vida igualmente en algo que te gusta.

    Por otro lado, si miramos el ejemplo de Cuba, donde todo el mundo puede ir a la universidad, vemos que después, como tu dices en el artículo, no hay trabajo para todos los licenciados e ingenieros que de allí salen, o está mucho menos remunerado que un oficio como el de taxista, así que terminan ejerciendo de tales con la consecuente frustración personal y ansia de emigrar que bien conocemos en nuestro país.

  2. Nadie

    Me ha gustado el artículo, porque intenta coger el toro por los cuernos de las causas en nuestro país de la situación económica en la que nos encontramos.

    Dice el artículo:

    “¿Acaso existen otras formas de estimular a la gente para que estudie,
    haga bien su trabajo y asuma posiciones de responsabilidad sin ponerle billetes delante, dentro de una sociedad capitalista?”

    Yo diría que sí. El reconociento social. También cabría preguntarse si nuestro sistema falla en conseguir dicho objetivo de una forma involuntaria o es que, sencillamente, en nuestro país, éste objetivo nunca ha sido tal. Creo que en nuestra historia puede estar una parte de la respuesta.

    A pesar de los años que han pasado tras nuestra guerra civil y la posterior transición democrática, podemos ver que en determinados ambientes como la judicatura, la banca, etc.. miembros de familias concretas o amistades forjadas por los años siguen ocupando puestos claves.

    La redacción de muchas de nuestras leyes es de una ambigüedad enorme, pues el redactado de la Constitución debía conseguir satisfacer a ambos bandos, y ser interpretable dependiendo de quien gobernase.

    Por otra parte, la completa dependencia de abogado y procurador hace que muchos asuntos se ventilen antes de llegar ni siquiera al juez, sin contar lo económicamente inasequible para la gran mayoria de personas de algunas reclamaciones por más justificadas que estén.

    Todo esto hace que derechos como el de formación de los trabajadores, igualdad de trato, de no discriminación, etc.. queden en papel mojado y sea sumamente peligroso pedirlos.

    Hay una película que en mi opinión refleja muy bien nuestras históricas diferencias de valores. En “Encontrarás dragones” de Roland Joffe (http://goo.gl/nu234), un personaje le dice al hijo que adoptó “¿ Crees que si te hubiera dejado en la granja estarías ahora escribiendo libros ?”

    No hemos tenido en nuestra historia una unificación social como Japón, ni una reunificación ideológica como Alemania, donde se haya valorado el esfuerzo colectivo.

    Creo que lo nuestro ha sido más una multitud de luchas sordas por mantener las pequeñas o grandes cuotas de poder en los distintos ámbitos, donde la ganancia no estaba tanto en la producción como en las plusvalias de las transacciones realizadas desde posiciones privilegiadas. Con los inevitables intermediarios sacando partido de ellas.

  3. Duchamp

    A la pregunta: ¿Somos culpables?, a la que respondes; no sé.. Diría que esos “ricos” una vez fueron universitarios, quizás no con el traje y la corbata, quizás solo con el traje, pero por algo se empieza.
    Somos culpables de participar en ese pensamiento cínico general de pensar; ui, que mal está esto, pero que genial me quedaría a mí el traje. Y gracias a eso nunca nos dejarán de faltar “ricos”.
    los futuros titulados, a mi me parecen futuros ricos, a los que una vez la sociedad les dijo; estudiar! así seréis mejores y más reconocidos, ganareis más y vuestra calidad de vida será altísima. Aunque luego la gran mayoría de los que acaban la carrera, se ven con un título y un palmo de narices al darse cuenta de que se han tragado un cuento de flipar y aun así no se han salvado de ser parte de la cola del INEM. Y así, ese miedo a no estar dentro de esa espiral, de ese círculo selecto de gente reconocida, importante, etc.. Le proporcionará a la sociedad, borreguitos por tiempo ilimitado. De los que saldrán los futuros homo corbatus. Los que no lo consigan? al INEM.
    El clasismo que existe entre diferentes puestos de trabajo lo acuñamos nosotros cuando elegimos ser arquitectos en vez de carpinteros, farmacéuticos en vez de electricistas, etc… Solo por la diferencia de sueldo. La conclusión que yo saco con respecto a todo esto, es que no hay que irse a las clases “ricas” para poder tener a alguien al que echarle la culpa de lo bien que funciona el sistema. Deberíamos mirarnos más nuestro propio ombligo. No pensar que tenemos a un homo corbatus al que poder señalar.
    Me ha gustado la frase que cita NADIE, de la película Encontrarás dragones.
    “¿Crees que si te hubiera dejado en la granja estarías ahora escribiendo libros?”….
    Leyéndola se me viene a la cabeza otra pregunta, y es la siguiente; ¿Cuánta gente universitaria está escribiendo libros?. Yo la “clase” de gente predominante que veo en las facultades, es del tipo de las que se pasan de jueves a domingo bebiendo ron y fumando porros. Pero siempre será más fácil culpar a otros, de lo que ya he dicho antes, de lo bien que funciona el sistema. Y funciona porque somos tontos, tontos del culo.
    El día en el que hagamos las cosas porque así las queremos, dejarán de existir los “homo corbatus”. El día en el que cambiemos esas ideas enlatadas que nos han vendido por la tele por las nuestras propias. Y el día en el que dejemos de vivir anestesiados de tanto alcohol, porros y fiesta que tanto caracteriza a la juventud española.
    Mientras tanto, ¿Qué podemos esperar de un sistema, en el que la juventud estudiantil vive en la anestesia? Hace más por destruir el sistema la generación nini, con el simple hecho de no participar en la sociedad, que los universitarios. Es un poco de chiste.

  4. @Nadie: No sé, sería ideal que nos conformásemos con el reconocimiento social, pero cuando te ascienden de puesto en tu empresa esperas un aumento salarial. Tengo especial interés en cooperativas (o empresas) autogestionadas donde todos los socios-trabajadores cobran lo mismo estén en el puesto que estén, aunque manden por encima de otros.

    Quizá nos deberíamos plantear el modelo de empresa como un proyecto donde todos arriman el hombro en función de sus posibilidades y son reconocidos igualmente.

    @Duchamp: Bueno, desde pequeños aprendemos la importancia del dinero y, cuando miramos qué carrera estudiar, siempre sale la pregunta de qué “salidas” tiene. Da miedo tirarte estudiando cinco años como mínimo, mantenido por tus padres, y que cuando acabes aún no puedas sobrevivir con tu propio sueldo y tengas que seguir siendo un mantenido.

    Por otra parte, es cierto muchos jóvenes vivimos en la anestesia y el ocio y pasamos de complicarnos la vida demasiado escribiendo libros o lo que corresponda, pero también otros reaccionamos y participamos en actividades culturales y políticas. Y si no, mira el movimiento del 15M: la inmensa mayoría somos jóvenes.

    De todas formas mira cómo nos califican algunos cuando por fin conseguimos organizarnos y denunciar los problemas sociales actuales: que si hacemos cosas ilegales, que si la verdadera forma de participar en democracia es simplemente yendo a votar, que si tenemos una empanada mental enorme… ¡Más apoyo y menos insultos! :)

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